Monday, October 29, 2012

Missed you


Vodka Tonic, te extrañaba.
Me enorgullece particularmente que en mi heladera nunca falte hielo. Todas las hieleras llenas. Listas. Como debe ser.

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Thursday, July 07, 2011

Drink and Dine and Wine and Fine





Me gustan los Negronis de la barra de Dadá. Volví después de un tiempo largo; en una época íbamos seguido, esas veces que nos encontrábamos con Polesello y Naná y ya no me puedo acordar de qué hablábamos. Anoche nos sentamos los dos en la punta de la barra. Me encuentro con caras amigas que también toman Negronis pero en la otra punta y nos abrazamos. Últimamente me empecino en sacar fotos a todo. Yo logro una más o menos decente del trago, el una buena de la barra. Hablamos.
-Me interrumpís mucho cuando hablo.
-¿Yo?
-Vos.
Mental note. Odio a los interrumpidores, los detesto. Soy una.
La otra noche en lo de mi amigo comimos Raclette. Creo que debo haber comido Raclette 4 veces en mi vida, 2 fueron con él.
-Es como la pizza de los suizos.
Es bastante más complicada que una pizza pienso, todo ese esperar a que el queso se derrita, la raspada, los ingredientes dando vueltas por ahí: la carne seca, los cebollines que hacen poner cara de, de eso, de mordí vinagre crujiente, los pepinitos y los papines. Como un desfile de miniaturas. Me ensaño con un corcho y pregunto cien veces qué son los brillitos estos que tiene acá. A la vez 99 me contestan.
-Tartáricos.
Eso quería saber. Para mí eran como la brillantina esa que nos poníamos en la cara en los ochentas. Me mojo el dedo, los levanto y chupo. Arenilla. Sin gusto. Un sin sentido.

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Thursday, June 30, 2011

O las dejas ©



Más de un año después nos juntamos a que Camote cumpla su promesa de hacernos las lentejas. Los mismos sospechosos de siempre y San Pedro de Yacochuya.

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Tuesday, June 21, 2011

Aperramiento

El viernes corro a casa porque sé que a las 10 me están tocando el timbre y pretendo tener una comida para 4 funcionando, fully operational. Al final me decido siempre por el risotto y esta idea de “toda en una misma olla” pero es un vil engaño y tengo los puerros cortados por ahí, las calabazas en el horno, los hongos, los tomates secos, el brie… Antes los entretengo con unas muzarellas y la sopa de camembert y champagne que resultó ser un hit y R me suplica que “por favor decime que tenés baldes”. Apenas si esos vasitos miniatura como para entretener y aparte de postre hay un apple crumble que Mer me mandaba por Twitter.
El sábado es encierro salvo por el desayuno y diario con N y el domingo me encuentro aperrada y le digo a City que yo, personalmente, tengo que agarrar la calle. Soy como un caniche histérico encerrada en el baúl de un Minicooper. No me aguanto a mí misma. Vamos caminando a Carnal un domingo y de repente me siento muy teen salvo por los negronis sumamente adultos (aunque con leve exceso de gin) y unas tapas para el olvido.
-Yo no soy tan distinta a la que escribe, ¿o sí?
Me dice que cuando me empezó a leer lo irritaba profundamente. Me río. Ahora somos amigos y seguramente mi tilinguería lo siga irritando. Le hago el cuento (exagerado, obvio) del cliente pelotudo que te pide empapelar el obelisco con una fotito que mide 74 x 23. Pixels. Le pongo la carita que acompaña.
-Te va a quedar un poquito pixelado.
City se ríe (mucho) y me perdona la tilinguería.

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Monday, January 31, 2011

Sex & The Souffle



Yo siempre le tuve miedo al soufflé. Confieso que me daba a mucha preparación previa y altas posibilidades de desilusión. Como esas noches de sexo prometedor (pura imaginación propia, el sexo no promete, entrega directamente) en las que te depilás, perfumás, elegís la bombachita, todas las velitas de la casa ardiendo, el incienso de canela, Leonard Cohen sonando, el dimmer dos puntitos apenas (clockwise) y cuando abrís el horno: fiasco.
Un soufflé que se baja es muy desmotivante, y como mujer y cocinera, claro, una tiende a pensar que algo hizo mal.
Pero bueno, a veces una cae en buenas manos y en lo que refiere a soufflés, puedo afirmar que con un team como el del sábado, volví a creer.
Yo tengo fe, ustedes me hacen el soufflé.

Nota al pie:
Gracias J & M, P & F, M (por la Caipi con Greygoose), P2 (y ese espléndido batir) y L por haberme devuelto la fe.

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Wednesday, October 06, 2010

La causa



Cuando mi abuela polaca cocinaba los domingos prendía sus fuegos tempranísimo (casi antes de que yo amaneciese en su casa), ponía todas los ingredientes sobre una mesa grande que tenía en su cocina y los miraba un rato en silencio antes de empezar. Mi abuela polaca hablaba poco. En realidad no sé si soy la persona más indicada para juzgar la charlatanería (o falta de) ajena, pero hablaba poco. Salvo a mí, su única nieta.
Después de mirar sus ingredientes, se ataba el delantal por detrás de la cintura y se sumergía en una chorrera de actividades que implicaban pelar, cortar, picar, rehogar, dorar, hornear, revolver, hervir y volver a empezar. Yo la seguía calladita por la cocina. Si me acercaba mucho, cada tanto me corría para atrás con una mano, "por el fuego".
Cuando todo ardía bajito (porque su salsa de tomate para los ñoquis se cocinaba horas hasta que dejaba de ser roja y la carne se cortaba con el tenedor), se metía en el baño y desaparecía a bañarse. Yo me quedaba armando collares con coditos, pennes o cualquier fideo con agujero que me permitiese pasar un piolín de cocina por el medio y colgármelo. My own private Tiffany´s rigatti.
-Yo podría quedarme horas mirando a alguien cocinar, eh.
Se lo digo al chef -sentado enfrente mío en esta mesita al fondo de Voulez Bar- que habla poco como mi abuela pero dice algunas cosas que me dan ganas de anotar. Pero no lo hago, un poco porque no tengo birome (cambié todo a mi nueva cartera) y otro poco porque no quiero quedar como una loca. La gente va a perderme el respeto; si no ando empatando el color de mis uñas al de una Pantonera, ando haciendo anotaciones ridículas mientras la gente habla. Dice algo de pedir “la parte del centro del salmón”.
-…y pizza, como en El Cuartito.
Y me digo que sí, que pizza en El Cuartito. Entre la conversación de la mesa y la que tengo conmigo misma creo que somos un montón.
Caminamos los cuatro por Cerviño y me encuentro mirando el techo con espejos antiguos de Astrid y Gastón y en dos minutos estoy en la cocina viendo como se arma una Causa y me entero que los postres "salen por ahí y las entradas se arman más acá".
La casusa empieza siendo un puré anaranjado que pasa por un tamiz.
-Ah, pero es finito como el de la harina.
Me sorprendo y escucho del almidón de la papa y que este puré se trabaja “así, con la palma de la mano” y un gesto que no es nada como hacer el crumble que iría sobre un Cobbler´s pie, no señor. Con la palma.
Cuando me estoy yendo, la causa es un rollito parado con un agujero hecho a dedo en el medio en el que va a entrar un tartare. Pero me voy antes del tartare de palta y hago otra nota mental para volver a probar esa causa.
Yo digo que cuando entro a una cocina ando siempre siguiendo a mi abuela, calladita, mientras escucho los borbotones que hace la salsa y me toco los collares de fideos que me cuelgan del cuello.

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Tuesday, September 07, 2010

Limitless

Indefectiblemente, me siento en una de esas mesitas de Sipan y pido un vino blanco. Hago la salvedad y no pido el tiradito, voy por un ceviche clásico y wantons. Compartimos rolls. El vino es como si viniese incorporado en el servicio; plato, palitos, individuales de papel madera y una copa de Sauvignon Blanc. Salvo que pido una botella. Y la tomamos.
Entera.

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Wednesday, June 23, 2010

The Miracle Worker


Hay que saber que a veces hay cosas que cambian con dos gotas de onda.
Unos simples langostinos, o hasta 250g de camarones comprados en el Disco a las apuradas antes del partido.
La receta es simple, tanto que aburre.
Una sartén con apenas una cucharada de manteca, un poco de aceite (para no quemarla, claro) y los langostinos encima. Cuando tomaron un poquito de color (camarón) unas gotas generosas de Mongolian, media copa del vino blanco que te estés tomando y cuando todo se evaporó el jugo de un limón, sal y pimienta.
Se pinchan directamente del bowl con dos tenedores. En la otra mano el blanco, frío.

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Friday, June 18, 2010

M Buenos Aires 2

Buenos Aires tiene algunos problemas. Ahí me encuentro en segunda noche consecutiva de programa nocturno. Noche 1: Fervor + Danzón. Noche 2: Repito M con la misma certeza que se puede repetir un buen vestido si se lo lleva a dos fiestas distintas y los invitados son otros.
Repito pues.
Cambio el pedido y cambio rotundamente mi recomendación. El plato es el tiradito DF en primer lugar y el de pulpo después. La degustación de 3 con la tercera opción de salmón sería una decisión redonda. Me encuentro bastante complicada con el tema vasos y quiero el pisco de maracuyá pero no en su envoltorio original que es una cruza de vaso de martini (inestable de por sí) pero todavía más chiquito (tacaño).
-Ay, sí, estoy neurotizada con los vasitos hoy.
Barman atento ofrece una versión de caipiroska en diferente vaso (ni largo ni corto) que me alegra. Moza atenta sugiere tercera opción de plato de fondo que es reemplazado por refill de tiradito.
-Creo que le gustas a la niña, que está contigo.
Mi co equiper está convencido que la moza es por demás atenta y lo atribuye a que gusta de mí.
-Fíjate como te habla solo a ti.
-She´s just being polite. She assumes I´m with you y entonces no te quiere hablar directamente a vos. Maybe it´s you she likes. Aunque no, es un amor de educada y atenta. Es eso.
Aquí el mayor problema que presenta Buenos Aires en junio. ¿Dónde seguir la noche?
La soledad de las calles de San Telmo no invitan a la caminata, Palermo igual de lejos que siempre (o al revés) y el Faena con su living perfumado, los sospechosos de siempre (más sospechosos que nunca) y un rato más de música y un trago más y silencio. El DJ se declara en huelga, falta prender las luces y que te empiecen a barrer debajo de los pies. Brutal. Como una cenicienta pero con dos horas de atraso, a las 2 todo se convierte en calabaza y hay que retirarse.
Buenos Aires está miedosa, quieta, encerrada y sin ideas.
-¿Es que aquí no hay un lounge con sillones y un poco de buena música para echarse un trago?
Pues parece que no.
O estoy perdiendo mis encantos, claro.

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Monday, June 14, 2010

Saturday nite


El mozo se acerca a la mesa con un “chicos, en un rato estamos cerrando la cocina” y da tiempo para un pedido de último minuto. Al rato, no puedo medir cuánto, vuelve con un “estamos cerrando la barra”. Miro y confirmo que no hay nada más que se pueda pedir. Hay dos botellas de champagne vacías. Opino que una por persona es una exageración.
-¿Nos bajamos dos botellas de champagne entre vos y yo, nene?
Confirmado.
-Te pido una copita más, suelta. Nosotros seguimos con ron.
A girl gotta do what a girl´s gotta do.
A girl has to hold her liqueur. Los dos varones siguen con ron y yo termino mi copita, suelta.
En casa se baila, se hace guerra de DJ´s (a los 3 mejores temas por persona); hay música, 4 teteras de té de jazmín para reponer líquidos, velas y amigos que vienen desde lejos.

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Thursday, April 22, 2010

Doble Turno

Hago doble turno en Voulez Bar. Ayer a la tarde, en esa misma hora en la que se va la luz del sol y te la reemplazan por velas que flotan en vasitos de vidrio diminutos, tome el té con N. N llega trajeado y nunca me resisto al vicio de dar vuelta las corbatas y espiar las etiquetas.
-Que corbatelli, papi.
-De los tiempos de Carlos, mami. 100 dólar 100 peso.
-Y sacábamos las Hermes.
-Claro.
Pido Earl Grey porque a N le da lo mismo cualquier té pero después me cuestiona cuando le tiro un chorrito de leche, fría.
-Pero ahora le cambiás todo el gusto.
-A té con leche, claro. A la tarde tomo té con leche, a la noche después de comer no le meto leche.
N me mira. No entiende creo.
Explico estados emocionales. Escucha atentamente, muy varoncito el.
Entiende menos.
Sacude la cabeza y me yo me río. Le sirvo el té de la tetera. Me gusta ocuparme del té. Resabios de geisha de otras vidas o de ésta. Quien dice.
Nos vamos cuando llegan los del turno noche y llego justo a tiempo a cocinarme algo mientras se me ocurre que tengo que cortarme el pelo urgentemente. Ahí nomás me baño y agarro una tijera de peluquería que compré en esos negocios Todo para tu pelo y recorto las puntas. Me engaño con que me quedaron prolijas y parejas.
Visito a Sr. Transferencia y confirmo que Charcas es la mismísima muerte después del cambio de mano y camino despacio hasta Voulez Bar.
Segundo turno.
Al mediodía está lleno de gente. Mucha divorceé (o happy housewife, no lo sé) que se encuentra a comer con las amigas. En plena crisis de independencia excesiva las miro intrigada preguntándome en qué consisten sus vidas y me miro en un espejito diminuto que tengo en la cartera y me pongo gloss de melón. Antes de llegar a la respuesta llega S, nos abrazamos y pedimos. Nos tocan las mesitas del fondo con los asientitos tipo tatami. Se lo dejo a S y la moza comenta que en el día de hoy los tatamis le tocaron a los altos.
-Con algo tienen que pagar, le digo a S.
En la entrada mi profesor chef atraviesa la puerta con anteojos negros y look canchero. Le hago señas y se acerca. Los presento. Nos hace cuentos de chanchos jabalíes y jabalíes chanchos. N llega al rato y hablamos los cuatro antes de que se vayan a su mesa.
-¿Ustedes dos no trabajan?
Cuando me tomo el medio día y me hago la loca siempre va a haber alguien que me lo venga a mencionar y paso a no estar tan convencida de mi decisión de andar vagando por Palermo en horas laborales. En 15 minutos estoy en el centro.

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Tuesday, April 13, 2010

Hot, hot curry night

Tengo más que nada frases aisladas y un gusto picante en la boca; un gusto a curry y la lima todavía pegada en las manos de un ceviche de corvina y millones y millones de uvas (en formato vino) que usamos para cocinar más inspiradas.
Ceviche 1
Curry Thai de pollo 1
Manzanas flambeadas 6
Alumnas 5
Chef 1
Colado generosísimo dueño de casa 1
Botellas de vino 4
En la cocina todo se trata de las proporciones.
Sé que hubo un ceviche y que el pescado tiene que tener los ojos bien brillantes, casi tanto como si estuviese vivo y las agallas con sangre, bien rojas. Sé que no y no al filet y sí al pescado entero y sacarle la cabeza y las espinas dorsales que van desde acá a acá y estas otras más chicas. No, esas no son alas. Es un pescado. Y el morrón cortado en brunnoise y el corte pluma para la cebolla morada.
Y la juliana finita en el hielo se enrosca.
-¿Estás seguro Camote?
El Ají no moto para realzar en sabor. Realzante del sabor dice la cajita que no miente.
En Chinatown también se compra.
Las primeras dos botellas agotan rápido, antes de terminar el ceviche. Salir a comprar vinos al boliche enfrente de Sudestada con los delantales puestos, porque estamos en un curso de cocina, señor y nos quedamos sin vino. ¿Me vende dos botellas de Chardonnay?
Y no, no. La receta no llevaba vino. El vino lo llevamos nosotras. Era para acompañar nomás.
Sabor muy realzado.
Muy.
El curry lanza llamas.
-¿Sudaste con el frío, papi?
Y el cocinero llamando al orden. Las alumnas no se comportan.
Shuvia de azúcar sobre las manzanas que ya estaban casi doradas en la sartén.
-¿Y el alcohol para cuándo? ¿No iba flambeado eso?
-Cashate borracha.
-Cognac, fuego y ahora la crema.
-Cremita.
El diminutivo es perverso. Siempre.
-Oh, sí, nena.

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Thursday, April 08, 2010

The Walk

Vuelvo a pie desde donde podría llegar a ser mi nueva casa (en mi delirio pero no tanto) con su jardín y árboles y esos muebles de piedra tan kitsch. Me encuentro caminando atrás de un empleado funerario que carga una corona de flores enorme. Primero la registro por el olor. Después veo que tiene además una cinta de raso lila con Andrea Paparella escrito en letras doradas. ¿O era Andrea Papaleo? No importa demasiado, se trataría de algún deudo seguro.
Sigo detrás del señor que carga. No termino de decidirme si pesa o no pesa. Mientras pienso que es una costumbre verdaderamente de mierda y bastante cache. Sigo atrás, de repente ya parezco parte de la procesión. Me falta llorisquear un poco.
Las coronas tienen indefectiblemente olor a muerto. Debe ser el formato circular. El mismo crisantemo en la maceta huele distinto. El viento arrastra un hilito de olor a flores mezcladas y yo camino atrás del vaho hasta que el empleado entra en funeraria de Córdoba. El muerto desaparece.
Ingreso a pie en mi Palermo y paro a tomar un café en Casa Mua por primera vez desde que abrió. Me maldigo por nunca haber venido a este mini paraíso a pasos de mi casa y hasta se lo digo a la dueña. Nunca el barrio me pareció tan lindo, el café tan perfecto como en Casa Mua y la entrada de mi casa tan bien lograda con su escalera de mármol y la lámpara antigua de aceite que cuelga del techo. En casa Mua revuelvo una canasta con un millón de latitas que tienen bolitas perfumadas. Este es el tipo de lugar que me hace feliz. Abro una y otra y otra. Un buen cambio a la corona que venía siguiendo. Las latitas son perfectas y hago una notita mental (que anglosajonismo absoluto) de volver y comprarme la que dice Prune. También pienso que quiero pedir ese licuado que tiene la chica en una mesa más allá y chusmear (de chusma que soy nomás) cuánto sale el cuadro de Las Chusmas que es de la dueña y está colgado en una de las paredes porque me encantaría tenerlo en mi casa. Me recuerda a esa foto que tenemos con las chicas asomándonos del balcón de casa y creo que nos sacó Lucho desde abajo. El día que me mudé en el 97, un 1ro. de octubre y había como 25 personas en casa y todavía no tenía teléfono ni nada. Tenemos una foto así, igualita a ese cuadro.
Camino hasta casa y en cuanto pienso echarme en la cama para terminar el día, un llamado y una invitación a comer. Digo que sí.
No es que tenga el sí fácil yo, tengo el no difícil.
-Estás linda, Chari.
-¿Sí? ¿Decís? Pues no se corresponde en nada con mi estado interior, jajajaja. Viste cómo es esto, la procesión va por dentro.

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Monday, February 08, 2010

Tiebreak

Chandon: 1.
Charlotte: 1.
Botella, claro.

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Thursday, January 21, 2010

A falta de Vodka Tonics



F vuelve a Buenos Aires.
-¿Cómo estaba el mar?
-Increíble.
-¿Aguas vivas?
-Lleno. Como nunca. Después se fueron.

Fundamental el report marítimo.
Odiamos las aguasvivas.

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Friday, December 04, 2009

La nueva de la semana


Todo porque leí con vodka. En fin.

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Friday, November 06, 2009

El monje y los hábitos

Cualquiera diría que en un lugar en el que ninguno de los seres vivos comen carne animal y las delicias son los bifecitos de seitán con los chapatis y las corquetas de mijo con el plato de vegetales balanceados, reinaría la buena onda. Es decir, sin esperar que me me besen en la entrada y me digan cuán pura es mi alma mientras tiran pétalos de flores exóticas a mi paso, esperaría un mínimo de tranquilidad, paz y buenos modales. Bueno, el señor Hare Krishna que atiende suele estar cruzado. Camina a los pedos por el diminuto espacio en sus pantalones rouge, su pelada con colita rutera detrás y cara de pocos amigos. Se impacienta si dudás con un plato y a veces temo me arroje el arroz yamaní en la jeta o me escupa la jarra de limonada con jenjibre y miel. Sin embargo, a veces está de buenas. No cuando voy yo, claro. A mí me tiene idea pero tiene especial predilección por V que me manda un texto desde ahí.

La mejor con el Hare Krishna hoy. Amor entrañable.

Tengo mis dudas pero le contesto el texto.

Tóquense un rato los charkas, acariciénse las auras y fijate si le cambia la vibra para cuando vaya yo, mami.

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Thursday, October 22, 2009

Sexy little boys



Bourdain va al Spotted Pig en el West Village y sube las escaleritas del lugar pasando por los dos pisos conocidos por el mundo en general hasta llegar al tercero, ese lugar secreto reservado y visitado por un grupito selecto en el que las comidas se comparten no de tete a tete sino de chef a chef. Bourdain se sienta entre sus pares y empieza a probar lo que parece ser (y es) la cabeza glaseada de una oveja con dientes y todo. Bourdain tiene uno de sus habituales orgasmos gastronómicos y está más sexy que nunca. La idealización no es buena, lo sé, pero me imagino que por las noches después de cocinar te canta I´m your man y hasta pienso que son hermanos con Leonard Cohen, un clásico caso de separados al nacer que nadie aún descucló.
Mira a los presentes y pregunta acerca de este hidden room in the third floor.
-Does anybody know about this room?
-What room?

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Wednesday, November 28, 2007

Caro Cuore y la mala prensa


La mala prensa es todo, inclusive en paladares experimentados como el mío. Cuando entramos al peruano de Corrientes íbamos por las clásicas papas a la huancaina, el tamalcito o el ceviche mixto, salvo a que a último minuto (porque estas cosas suceden a último minuto) terminamos dudando y se nos ocurrió probar “cosas nuevas”. Error. Stick to basics. Chaufanito, decía. Sonaba chaufancito, sonaba a un incocente y pequeño chaufan. Error. No guiarse por los fonemas, son engañosos. Le señalé el plato que figuraba bajo Entradas a la simpática moza.
-¿Este qué tiene?
-Bfofbfebe y viene con o sin arroz.
-Aah…- Miré con cara de ¿porqué no? básicamente porque no había entendido un carajo de la explicación y me sentía osada. Oh sí. –Bueno, ¿pedimos este entonces? Con arroz.
Ella me miró con la misma cara de ¿porqué no? mientras se tocaba las puntas del pelo. Permanentemente se toca las puntas del pelo. Es un vicio masturbatorio que tiene.
Llegó el Bfofbfebe con arroz. Parecía carne. No olía como carne. Metí un tenedor. Pinché un pequeñìsimo pedazo. No tenía la consistencia de la carne al tenedor, menos aún al diente, aún menos al paladar y todo el tracto digestivo gritó al unísino ESTO NO ES CARNE. Ella pensó en hacer lo mismo. Mientras yo masticaba identificó un trocito con una enorme cavidad. Aorta, vena cava, mínimo.
-Esta son de las carnes que ni vos ni yo me parece que comemos, Charlotte. I think it´s a heart- se desfiguró y empezó una extensa campaña de desprestigio que terminó en algo cercano a las náuseas.
Probamos con el arroz mientras hacíamos un gran esfuerzo discriminatorio. Corazón animal, cereal, corazón animal, vegetal, corazón animal, tubérculo y así. No se pudo. Todo se veía como un plato canibal, hasta la lechuga. Traté de servir arroz.
-Que no se toque, que no se toque con la carne! Ay no revuelvas que levanta humito. Yo voy a hacer una cosa: me sirvo acá, revolvemos un poco como que comimos y listo, hacemos como que estábamos con poca hambre.
Para esa altura creía haber perdido el hambre para siempre. Tragué profundo. No respiré porque el aroma era invasivo. Juré que me convertiría en macrobiótica por la mañana. Apenas alguien se movía en el local empujaba una leve brisa "a corazón".
-Bofe, debe ser bofe, boluda.
Después me acuerdo que bofe es lo que le revoleaba mamá a la Misha en la cara con una sonrisa diciendo "Bofe, misha, te traje bofe" y la gata andaba como loca trepándose a la mesada o refregándose entre las piernas de mi madre. Le cuento de esa noche en la que fuimos al restaurant francés que quedaba sonre una barranca en Beccar y Her pidió al mozo que lo sorprenda. Con el último bocado siendo masticado le cuenta que lo había sorprendido con un carpincho. Her me seguía llamando semanas después asegurando que bicho lo razguñaba desde adentro del vientre.
-Todavía no eliminé el carpincho, boluda.
Pedimos la cuenta.Estuvimos extactamente 48 minutos.
-De última les decimos que estábamos apuradas, que teníamos algo…
-¿Algo, además de poca hambre decís?

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