Friday, September 07, 2012

Ojos que no ven

Mientras tanto por las noches yo sueño con mujeres muertas y las muertas tienen sus bocas tapadas con pañuelos negros. Cuando se los sacan, una mueca horrible de grito ahogado, de ahorque. Desesperadas. Mis sueños son de una linealidad aburridísima. Lo único que nos queda descular con Sr. Transferencia era porqué se trataba de seis. 6, en número. Eran seis cadáveres en un escenario blanquísimo al que se accedía por una rampa en caracol, medio como un pequeño Guggenheim. Seis.
Y durante el día, camino entre los vivos y hago cosas de vivos. Me río, pienso, lloro, aprendo solita a hacer pastas con mi Pastalinda. Veo las láminas finitas después de varias pasadas, atravesar las cuchillas invisibles y salir en forma de fettuccini. Un placer infinito ver la prolijidad del corte y como se apilan como la melena de una Rapunzel rubia de caricatura. Como no tengo ese implemento que seguro existe -uno donde podés colgarlos a secar- uso esos dos palitos de batería que me regaló ese baterista en esa fiesta el año pasado con los chicos de Cuko. Los sostengo entre dos tazas y ahí culegan. Nunca se sabe dónde te puede llevar la cocina y mucho menos la música.
Los cuatro nos sentamos en la mesa a probar. El señorito no come nada que haya tenido ojos para lo cual opto por una salsa bien picante de tomates y una de gírgolas, portobellos y puerros. Hay de todo. Y sin ojos.
Mi casa ya se fue llenado de gente, no es más esa casa ajena (*) que nunca iba a ser mía; hay risas, hay cuerdas de guitarra (las verdaderas que suenan y yo les canto al lado y las de pasta), hay cuentos y ya está mucho más viva.
Y yo, por mi lado, de día y de noche, he vuelto a tener historias para contar.

(*) “Me cuenta que llega a su casa nueva, vacía y tiene esa misma sensación que tuve yo, de extrañeza, de espacios ajenos, de andar como pidiendo permiso. Digo que pasa, que se pasa. Como todo. Que de a poco uno va ganado espacios y pone una guitarra mirando desde el frente de la cama como para ver algo conocido, como para ir tomando el espacio, ganando terreno. Y uno conquista, gana y conquista y un día uno abre la puerta y vuelve a casa.”

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Tuesday, November 01, 2011

Historia de una biblioteca





En la casa de Olivos había un biblioteca enorme que abajo había dos puertas con roperitos en los que estaban guardados los vasos de wisky. Era básicamente una biblioteca para los “coffee table books” que mi madre no quería apoyar en la coffee table además de todos los libros de arte, cine y fotografía que eran demasiado altos para los estantes comunes. Inclusive ese de Hiperrealismo con el cuadro de la pareja cogiendo que mamá escondió en lo más alto cuando vio que yo lo hojeaba con demasiada atención y poca edad, mucho más que las naturalezas muertas y los retratos. Por lo demás, los libros “de leer” estaban por toda la casa. Porque en cada hueco libre había una biblioteca. Siempre ganaban los de mi madre. Toti apenas tomaba territorio acá y allá y después cuando se fue se usó cada espacio libre con libros.

Creo que lo extrañé cuando recién se fue, los primeros días. ¿O fue más que eso y ya no me puedo acordar? ¿O ganó la paz y tampoco me puedo acordar de eso? Sí me acuerdo del olor a Paco Rabanne que había quedado en el mármol del mueble donde guardaba sus sweaters que todavía tengo y unos libros de Historia del Cine 1 y 2 que tardó en llevarse. Esos también tenían gente desnuda, una Eva en la película de Vadim, BB tal vez y otra era una chica totalmente cubierta de pintura dorada como una versión femenina y humana del robot C3PO de Star Wars y desnuda, claro. ¿Sería una chica Bond?

No tengo ningún criterio para ordenar nada en mi vida, tampoco libros. Apenas si están los de Entropía juntos porque me gustan las tapas alineadas en distintos colores y además son amigos y los de poetas ingleses porque los saco y los pongo todo el tiempo como si fuesen libros de recetas. Lo demás todo así incongruente y como me da el tiempo y la paciencia que siempre escasean.

Tengo nueva biblioteca y ahora voy a tener que convocar a todos los libros que dejé en lo de mamá hace 15 años a que vuelvan. Porque ahora hay lugar. Incoherencia y lugar.

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Monday, April 04, 2011

Eat, Cook, Die

Ya decidí que en mi gran cocina habrá gran mesa con tapa de mármol en la que comer y cocinar con mis invitados. Un lugar que reemplace esa barra en la que los sentaba, copa de vino en mano, y les charlaba mientras revisaba las ollas, saltaba unos langostinos con Monglolian Fire Oil, preparaba una ensalada o revolvía un risotto. Necesito eso. No quiero invitados esperando en el living, lejos, interrumpiendo la charla.
La cercanía de las marmolerías a los cementerios es sorprendente, basta un Google maps y un clic para ver que la zonas se llena de globitos por Chacarita, Olivos… Me parece un poco inquietante, eso que la misma pieza de mármol sea cortada para la mesa de mi cocina en la que se volcará vino, se desparramará harina y se apoyarán platos calientes y codos maleducados y para una lápida con un QEPD tallado bajo un nombre y una fecha. Vivir, comer, cocinar, festejar, escribir, morir. Todo parte de lo mismo.

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Sunday, March 27, 2011

Descubro

Que además de la luz impecable que entra todas las mañanas y se queda durante todo el día, las noches en el living a medio armar con velitas,la acústica perfecta para la guitarra que me acompaña cuando canto, la alfombra gigante y los almohadones en el piso, mi casa, es un excelente lugar para tomar mates con amigos.

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Thursday, March 10, 2011

Tres

Olivos me viene a la cabeza estos días, no como el lugar al que se quiere volver porque todo indica que yo no quiero volver de donde me voy pero sin querer vuelvo. Siempre supe que soy una mina de duelos largos. Cerré las puertas de Mansilla (la de entrada y la de mi departamento propiamente dicho) y nunca más pensé en volver ni extrañé. Me acuerdo de lo lindo que era así en su diminuta belleza pero nada más, no es melancolía ni nada parecido.
Me encuentro hablando de Olivos, acordándome de los lugares por los que pasaba, cómo corrían las calles y los 7 escalones de madera que subían a la entrada, cómo entraba la llave chiquita en la cerradura y abría con media vuelta para la izquierda y la Trabex que cerraba de adentro con una vuelta entera y sólo se usaba de noche.
Me acuerdo del baño chiquito de abajo al lado del comedor y una marca que tenía arriba del picaporte con tres triangulitos marcados en la madera oscura que solamente yo había descubierto de muy chica y había bautizado “la puerta de los 3 triangulitos” y nadie más sabía cuál era. Porque nadie los había visto, porque eran cosas que sólo un chico descubre, tan intrascendentes que ¿a quién podría importarle? Y mucho menos esa teoría que tenía yo acerca de que había uno para cada miembro de la casa.
-En esta casa hay una puerta con 3 triangulitos y sólo yo sé dónde está.
La afirmación no causaba gran revuelo en la comida. Hago una nota mental de escuchar a un hijo/hija acerca de sus grandes descubrimientos.
Años después, las pocas veces que usaba el baño de abajo, los volvía a encontrar y les pasaba el dedo por encima. Eran nada más que muescas en la madera pero sí, seguían siendo triángulos. Intrascendentes.
Siempre pensé en escribir un cuento (uno que nunca escribí, pero juro que pensé) en el que llamaba a mi vieja casa de Olivos, al mismo número de teléfono ese que todavía recuerdo de memoria. Del otro lado atendía yo, la otra yo, o la misma yo pero una yo de entonces. Y charlábamos. Un rato largo. Y yo le contaba de mi vida y preguntaba todas esas cosas que ya no me acuerdo y que sé que me debería acordar. Yo preguntaba y yo contestaba. La otra yo seguía viviendo ahí y sabía todo lo que yo hoy no me acuerdo. Pero yo podía contarle cómo habían terminado las cosas y eso ella, yo, no podía saberlo.

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Wednesday, February 09, 2011

Primera noche, primera mañana



Es raro atravesar el pasillo largo hasta mi puerta, embocarle a la cerradura después de los vinos y entrar a mi casa. Ya no entro como pidiendo permiso. Entro. La lámpara de pie con las pantallitas quedó encendida, como para recibirme, como para avisarme que hay algo conocido entre esas cosas esperándome. Me saco los zapatos inmeditamente y reconozco un gesto tan típico mío que es tranquilizador. Se ve que me creo que estoy en casa. Subo descalza las escaleras y en mi cuarto abro la cama pensando en la luz que va entrar por la ventana aún sin cortinas. Hago una nota mental para resolverlo de alguna manera al otro día.
Cuando termino de firmar con la lapicera del escribano y esa tinta oscura, le entrego las llaves a un veinteañero que firmó al lado de mi nombre y cuando lo miro a Hernán creo que voy a llorar un poco, pero disimulo. Pienso en una frase que suena a algo así como "Yo fui muy feliz acá" pero la descarto porque me parece de una cursilería inaudita que no me representa. Entonces, lo miro, se las doy y le digo:
-Yo la pasé muy bien acá.
Y con eso espero que entienda. El veinteañero me sonríe. Me la toma, creo, y se lleva las llaves de mi casa. Se va. Que siga el rock, pienso.
Mi casa vieja quedó vacía y esta mañana cuando amanecí la luz que entraba por el cuarto me dejó ciega. Sabía exactamente dónde me estaba despertando. En casa.

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Tuesday, February 08, 2011

G-spot


El único lugar más o menos ordenado de la casa.

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Monday, February 07, 2011

Out

Afuera pero no del todo. Esta noche duermo en cama prestada.
-Es que no me instalaron ni el teléfono ni el cable ni internet. Tanta vida interior no tengo.
El Negro se ríe.
Eso, tengo casa nueva, doscientas cajas para desembalar, poca vida interior y a mi amigo N que me tiene alojada por un ratito. Juro que en breve la encuentro, esa vida interior para conformarte con la música y la lectura.
Y para coronar, todavía no encontré los cables del DVD ni el libro que estaba leyendo.
Vida interior, vida interior.

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Sunday, February 06, 2011

Ritual Bath


Me baño por última vez en esta pileta después de 12 años. No sé qué está más celeste, si el cielo o el agua. Es una buena despedida.

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Friday, February 04, 2011

Encuentro 2




Entre los libros que encuentro en mi mudanza, está el primero del que tengo recuerdo haber leído a upa de Toti, en el sillón de terciopelo verde del living. Yo quería pasar las hojas más rápido. El cuento me parecía triste y la cara del protagonista también, quería llegar al final. Quería que todo termine bien.
Un día Toti llegó a casa con una latita redonda.
-Te la traje en 16.
Y yo sabía que eso significaba que se montaba el proyector en el living oscuro, yo me tiraba entre almohadones y podía ver El Globo Rojo con los números que arrancaban 6, 5, 4, 3, 2…y el globo, rojo, parado derechito, casi la única mancha de color en el gris de la pantalla.

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Tuesday, January 25, 2011

When it rains, it pours


Lo único positivos de todo, estar con dos caballeros expertos que minimizaron el daño mientras me decían que "no es tan grave, se arregla, los PH son así". Gracias, muchachos. La contención emocional ya está. Veremos cómo contenemos las aguas ahora.

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Tuesday, January 18, 2011

Limbo

En un clásico estado no soy de acá, no soy de allá. Mi casa ya no es mía, o está en vías de dejar de serlo y la próxima no me pertenece. O me pertenece y todavía no lo siento del todo así. Así ando, como el holandés errante entre una y otra aunque ya más de allá que de acá. Todavía no decido en qué posición va a ir la cama. Lo determina el espacio pero la gente es muy de decirte esas cosas como "yo mirando al sur jamás" o "el este te vibra bajo". Si se tratase del penthouse del Waldorf Astoria tendría más opciones. Not the case.
Necesito ver los muebles adentro. Ahí sí va a ser mi casa. Ahí sí voy a dejar este limbo.

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Wednesday, January 12, 2011

Toda

La gente importante en mi vida, se va despidiendo de mi casa.
Y yo lo hago un poquito con cada uno también.
Algunos no creen en estos rituales. Yo me quiero ir así.

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Encuentro


Saco cajas de abajo de mi cama. Las abro, las reviso, tiro papeles y encuentro cosas. Miles de cartas y fotos y agendas viejas que estuvieron guardadas por años.
Releo. Igual que ahora siempre anotaba cada cosa que hacía, cada día, con quién salía, a quién veía. Un registro impecable del pasado para desafiar a la memoria más infalible. Encuentro fotos viejas del civil de mis padres, de esa vez que me robé un cepillo y me dejé el pelo hecho una maraña, otra al costado de la pileta con mis alitas naranjas casi desinfladas por completo para engañarme que las tenía puestas y esa otra en Jamaica navegando en el barquito con fondo de vidrio. Todo, estaba todo ahí.
Abajo de mi cama.

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Tuesday, January 11, 2011

Paso 2


Somos dos impresentables. El tirado en cueros sobre el cartón corrugado que cuando se levanta guarda la marca perfecta del cuerpo.
-Parece el santo sudario...
Yo en remera blanca y la joggineta más lamentable que se vio jamás. El color viene a ser una mezcla de 4 mezclas pre existentes, algo así como cuando terminabas de pintar y con el pincel mezclabas histéricamente todos los colores de la paleta y daba indefectiblemente, marrón (más o menos verdoso). Bueno, esto es más bien un offwhite. Mi amigo me dice que muy muy muy so very off white que de blanco no tiene nada.
Puede ser.
Las manchas de pintura que me quedaron en el cuerpo aún después de haberme bañado, algo así como un leopardo en negativo, me indican lo contrario, son blancas. Tengo un traje de animal print sobre la piel.
Y un cuarto con la pared recién pintada.

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Thursday, January 06, 2011

Paso 1


Salgo corriendo del centro como para hacer a tiempo. El la pinturería repito las instrucciones tal cual y rezo porque no me hagan ninguna de las preguntas a las que no tengo respuesta. Repito el versito de memoria.
Necesito fijador, dos rodillos, cinta de enmascarar de la gruesa, una batea y una brocha. Ah, y cartón o algo para poner en el piso y un guante de latex para que no se me salga el esmalte.
Ayer, antes de que caiga el sol, amigo y yo le pasamos fijador a las paredes de mi cuarto para pintarlas.
Paso 1 completo.
Paso 2, viene Loli y los 3 charlamos en mi cocina. Eso, en mi cocina.
No falta nada, siento que no falta nada.

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Tuesday, December 21, 2010

Chapter Eleven (revisited)

Me invitan. Playa. Casas al lado del mar. Me tientan con propuestas indecentes que no incluyen el palo verde de Demi que sacaría a cualquiera de la ruina. No a cualquiera, claro. A mí seguro. Puede que en un mes esté haciendo la mudanza, empezando a irme. Aunque creo que de a poquito ya me fui yendo.
Esta mañana abrí los ojos (en mi cuarto entra el sol), miré el techo de ladrillos en bovedilla y pensé lo raro que va a ser amanecer en otro lugar. Es en estos detalles en los que me pega la cosa, en no reconocer la forma de esos ladrillos antiguos, desparejos y sentirme en casa.

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Tuesday, December 14, 2010

Go team! Dueña


Hay cosas para las que necesitás a tus amigos, para la mayoría de las que hacés en tu vida supongo.
Ahí estaban, los dos bodyguards en persona, impecables, siguiendo todo, marcando de cerca al enemigo, haciéndome caras tranquilizadoras y agarrándome la mano para felicitarme; y atrás todos los que no estaban ahí ahí pero estaban.
-Off you go baby, hay mucha gente que está pensando en vos hoy- me dijo mi vieja cuando tuve cortar el teléfono porque el de seguridad me miraba.

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En un día como cualquier otro

-Calma, tranquilidad y educación si es posible.
Eso me pide mi madre antes de cortar. Quien sabe, en unas horas tendré casa nueva.

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Friday, December 10, 2010

Chapter Eleven

A esta altura, si agarrase y contase las baldosas de lo que será mi nueva casa, debería decirles a varias personas cosas como:
-¿Ves? Este pedacito que ves acá es tuyo?
O de repente:
-Podés elegir entre este cuadrado que se forma trazando dos líneas en este rincón abajo d ela escalera o decidir que la luz redonda que pienso repetir acá también es tuya.
Mi junta de acreedores es de lo mejor que se vio jamás y a veces me los imagino sentados a la misma mesa mirándose y preguntándose qué hacen todos ahí. También estarían sentados los acreedores emocionales (la mayoría tiene doble función) y ahí seríamos un montón y debería entonces levantarme (copa en mano) y empezar a explicar despacito todas las cosas que tengo para agradecerles.
Prrbablemente nunca los junte, algunos ni se conocen y ni saben que comparten baldosas. Yo los tengo a todos juntos y aún con la deuda saldada, va a quedar una pendiente siempre.

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