LPD en BA

Entro al Duhau por la entrada de Posadas y me anuncio en el front desk. Me siento en uno de los sillones y espero 5 minutos. Llegué temprano. LPD está en Buenos Aires (sin aviso como siempre) y tenemos un rato para charlar antes de su comida con clientes.
Baja impecable con su traje azul sin corbata y cara de recién bañado.
-¡Cu-ca!
Gran abrazo en el lobby. Hace mucho que no nos vemos. LPD es un gran tipo y hoy por hoy un gran amigo. Camino al bar se abre el saco y se pasa la mano por sus abdominales. LPD es un gran cachivache que después de decirme que perdió cuenta de las minas que ha tenido en su vida y que Warren Beatty se quedaría corto, vuelve a tocarse los abdominales y explicar lo bien que está. Confirmo los abdominales a la distancia y me río.
-Y yo no soy un tipo lindo, ojo, pero...
El ego a prueba de balas está intacto.
Nos tomamos dos copas de champagne, fumamos dos cigarrillos cada uno y hablamos de la vida. Somos de esa gente que pueden fumar casi nada y en mi caso dejar pasar semanas hasta volver a tocar uno. LPD me pregunta por “sus fans”.
-¿Quién te creés que sos boludo, Sandro?
-¿Cómo está tu viejo? Vos sabés Cuca que si algún día necesitás vos venís y me pedís lo que quieras, ¿no?
Digo sí con la cabeza. LPD me hace reír y cuando no me hace reír me hace llorisquear porque es un buen tipo.
Gran abrazo en el lobby II. Los inversores trajeados están ahí paraditos esperando.
-Chau, nene. Que bueno que nos vimos un rato.






