Tuesday, August 05, 2014

Vuelvo

Sin frente marchita ni nada que se le parezca. Con un corte de pelo, apenas. Y apenas unos centímetros más corto. Nada drástico. Una cobarde, claro.
Y un montón de anotaciones que van desde papelitos sueltos, cuadernos viejos, dorsos de presupuestos en borrador y en la última página de mi Moleskine correspondiente al 31 de diciembre que viene así como de regalo por si las moscas y nadie usa. Porque para ese entonces ya cualquier persona de bien tiene su nueva agenda y con ansiedad por estrenarla y ese día no se usa porque no pasa nada. Ese día termina el año y punto. Ese día puede usarse para escribir. Yo escribí ahí. También en unos espacios por encima de la conversión universal de medidas, los talles internacionales, los códigos de discado, un planisferio con los husos horarios y la duración de vuelos internacionales. Todo inútil. Todo garabateado con mi letra, desprolija pero con dejo a colegio inglés y años de tortuosa caligrafía. Renglones y renglones de cursivas mayúsculas y minúsculas hasta llegar a la perfección bajo el ojo meticuloso de Mrs. Henry que era de History pero igual no le gustaba mi letra.
Dudo que alguien se acuerde de lo complicada que era la H cursiva mayúscula. Yo me acuerdo. No la uso más como se debe pero me la sé a la perfección, con todas sus curvitas y sus idas y vueltas como la E que no es un simple rulo. No, no.
Ahí escribí. Y en un montón de pedacitos más que iré transcribiendo. Si vale la pena. O no.
Pero volví.
Y escribí. Hasta en un 31 de diciembre que todavía no llegó.

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Wednesday, July 28, 2010

Woman on the verge


Cuando estoy tranquila tengo esta letra, casi idéntica a la de mi madre. Pero cuando ando loquita, como hoy, escribo rápido, firuleteado y grande.
Loca.
Como tu madre.

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Monday, January 04, 2010

Hija de tu madre


Al lado de los dos otros libros que me había llevado como medida preventiva a la ausencia de TV nocturna está The Golden Notebook. La tapa, demasiado vieja, gastada y enclenque como para ser leída, fue cubierta con un papel marrón clásico y ahí, de su puño y letra, mi madre escribió el título y el nombre de la autora abajo.
Cuando Maca lo ve me pregunta por qué le escribí el nombre en la tapa. Maca fue conmigo al jardín de infantes y después cruzándonos intermitentemente durante la primaria no nos dimos mucha bola hasta que nos sentamos a un banco de distancia de primero a quinto -que en la Benemérita institución no eran bancos ni pupitres sino simplemente desks- y terminó siendo de mis mejores amigas. Entonces puedo decir que nos conocemos hace más de 30 años, 35 para se más precisa y que sus hermanos son un poco mis hermanos y muy mis amigos y sus padres, son prestados y ahora muy mis amigos también. Su madre me cuenta por ejemplo, de esa vez que yo diminuta y fabuladora le conté de las múltiples mascotas que tenía en mi casa, haciendo todo sonar como un zoológico doméstico. La verdad, era que apenas tenía una tortuga de tierra horrible y aburrida a la que había bautizado Toti (no comments) que terminó por arrojarse del balcón al jardín a temprana edad y fue reemplazada por Pepa, y un conejo (que en realidad era de mi vecina pero cada tanto lo robaba y me lo llevaba a la cama). Fabuladora.
Entonces, es de suponer que Maca (como lo haría cualquiera de mis amigas y yo con ellas) reconocería mi letra como si la hubiese visto ayer en mi carpeta de Fisicoquímica o en el banco de adelante. Mi letra linda y suelta tan útil para copiarse a la distancia salvo que yo no era muy de ayuda en Fisicoquímica, claro. Mi letra linda y suelta pero que requirió de largas horas de caligrafía porque simplemente no estaba up to the standards de la Benemérita y resultó así como está en el papelito, tan parecida a la de mi madre, tan idéntica a la mía, a la suya, tanto que no podría ni mi mejor amiga reconocer una de otra.
En las cuadras que separan el MALBA de casa le digo a Docampo lo mucho que me pesa a veces encontrarme con esos razonamientos tan parecidos a los de mi vieja, ideologías que hasta rechazo a veces, el prejuicio y el juicio que a veces me hace sentirme tan poco libre en mi aparente independencia y rebeldía de cabotaje.
-La concha de mi madre, boludo. Me da tanta bronca a veces ser tan hija de mi madre.

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