Con F hacemos lo que hemos llegado a denominar
huevito telefónico. Generalmente la propuesta viene así.
-¿Hacemos algo hoy? ¿Voulez Bar, Dominga...?
-No, paja. Está horrible. Frío. Te llamo cuando llego a casa y hacemos un huevito telefónico.
Con F hablo tantas veces por día como con mi madre. De la nada misma. De esas cosas que solo pueden hacer dos mujeres. A mi madre ocasionalmente le paro el carro exagerando mi estado de ocupada, convirtiéndome en una Gordon Gekko en medio de un mercado que se derrumba y reclama mi presencia urgente.
El huevito telefónico nocturno generalmente incluye tele aunque no es excluyente.
La otra noche estamos hablando
B2B, Bed to Bed, de la vida y zappeando. Yo estoy perdida por los 50 y pico como siempre. Últimamente no veo nada de aire y nada de series. Raro en mí. F pega un grito, más bien un alarido. Me hace mucho eso de gritarme en el oído, a veces porque se golpea con los muebles, porque le agarra un retortijón y otras porque lava cacharros de la cocina con el teléfono en speaker apoyado. La odio cuando me hace eso. Ahora, 20 años después, lo sabe y me lo anuncia.
-Voy a
cacharrear, sorry.
Pero la otra noche fue un grito sin anuncio, un grito y una frase.
-Please pone YA Canal Encuentro, YA.
-¿Qué hay?
-Ay no sé, como una anoréxica en vitrina. Una cosa impresionante boluda.
F me hace estas cosas también, la falta de precisión en las definiciones tremendistas. La anoréxica en vitrina no era Karen Carpenter, era una momia inca.
Flaca, claro, y en vitrina, seguro.
Dado que estaba en un museo.Labels: Mai Frens, The Chats with the Chicks, Zapping