Wednesday, June 22, 2011

Increíblemente

Me acabo de encontrar con cliente al que saludo formalmente con besito corto mejilla/mejilla e intercambio charla breve, absolutamente impersonal acerca del progreso de un proyecto que tenemos y que como CEO, supervisa a vuelo de pájaro.
Lo más loco del caso, es que después de ésto, siga siendo cliente y me salude como si nada.

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Wednesday, November 11, 2009

Certezas 3. Esas leyes que rigen mi mundo

Las chicas bián no tienen tetas.
El tamaño de tus tetas es inversamente proporcional a la longitud de tu apellido; cuanto más apellidos paquetérrimos en fila siguiendo tu nombre de pila, más pequeñas tus lolas. Se ve que a los chicos bián también les gustan chatitas y con poca curva , contra curva peligrosa y camino sinuoso (o eso fingen). La recta es bián, la curva es cache y sólo apta para el meneíto.
Será por eso que cuando te parás en el medio de la 9 de Julio para cruzar (porque el 111 no puede llevarte al otro lado) sos una fiesta de bocinas para camioneros, motoqueros, pileteros, mudadores, albañiles, piqueteros y demás rubros. Una besheza “segundo cordón” digamos. Y te cedo el copyright, claro.

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Monday, December 17, 2007

Liar, Liar, Pants on Fire!

El vecinito de al lado vuelve de su after dado vuelta como una media y se le da por manguerear la vereda y hablar a los gritos con mi portero. Entre sueños escucho comentarios de fútbol, algo que me suena a Tofu pero después es Cafú y alaridos y risas. Miro la pantalla de mi celular y veo 6.52am. No hay derecho. Mando el primer shhhhst! de una larga tanda de chistidos. El vecinito ya los conoce así que decide mandarme a algún lugar recóndito en el cuerpo de mi madre, se queja que le rompo las pelotas "desde que es chiquito" y me invita a chuparle una parte de su propio cuerpo.
Pierdo todo raciocinio. Creo que lo que más me preocupó es el "desde que soy
chiquito". Mide al menos 1.80. Manoteo una decente robe gris y bajo la
escaleras como la bruja mala de algún dibujito. Abro la ventana y desde
arriba como una Julieta mal medicada le grito mis palabras con ojos desorbitados. Incluían frases como:
-Trabajo toda la semana y el sábado, el sábado es el único, El UNICO día
que puedo dormir un poquito más y te tengo que escucharte a vos a los gritos.
Para lograr énfasis repito varias veces las palabras clave.
Después de contarle de mis virtudes de gran trabajadora el me mira sorprendido. Claro, me fui a dormir con dos palitos chinos atravesando mi pelo y a esta altura parecen antenitas. Si fuera actríz famosa o princesa, un paparazzi estaría tomando esta triste foto y redactando en varias líneas como he perdido la cordura gracias a las anfetaminas y un extraño cóctel de vodka y zoloft que me preparo por las noches, por ejemplo. El vecinito se limita a gritarme.
-Poné doble vidrio la concha de tu madre.
Mi discurso de trabajadora no está funcionado. Igual agrego que no
podría pagarlo, que de poder lo haría gustosa. Y acá es cuando los cielos se
abrieron y el primer rayo fuerte del sol que se puede colar entre los árboles me iluminó la cara, solo para delatarme como una perra mentirosa.
-Y además, no tengo ganas de tener esta conversación cuando toda la semana
me rompo el culo laburando y corriendo atrás de mi viejo que está enfermo. De onda te pido que me la remes.
¿Corriendo detrás de un enfermo? Lo miro con mi dos antenitas y cara de víctima. El vecino se queda helado y dice algo como todo bien, loca, de onda y se queda callado por el resto de la mañana.
Sentí la misma culpa y miedo por la venganza divina como esa vez en cuarto grado que fingí haberme caído en el colegio y juré haberme golpeado la cabeza muy fuerte contra la pared. Por supuesto me llevaron al médico y después al oculista. Salí con anteojos y un diagnóstico de astigmatismo meópico contra la regla.

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Thursday, June 28, 2007

Las razones por las cuales no puedo ser ni princesa ni presidente



The XXX files
No es así tan grave como para hacer una afirmación tan dura como "Mi pasado me condena" pero es enterarte que por lo menos hay unos X files dando vueltas por ahí.
-Vos no víste las fotos de ese día…
Y de ahí manotea el mouse y abre una carpetita que fue como un descubrimiento arqueológico, fue Howard Carter empujando la pesada piedra que cubría la entrada a la tumba de Tutankamon. Una seguidilla de fotos tremendas y una que claramente no terminaba con el clásico apellido Jotapegé.
¿Y ésta que es?
Esta era un videito, breve, musicalizado. ¿La imagen? Una mina de espaldas haciendo un bailecito con una silla. Ahora, si me acerco bien a la pantalla la mina soy yo y bailo y bailo y hay público y ¡es un cumpleaños for god´s sake!
Ella se va resbalando lentamente de la silla. La risa la puso débil. Entre las carcajadas repite como un mantra: Esto es tremendo, esto es tremendo. Esto se cobra, man, esto es tremendo.

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Tuesday, October 24, 2006

Shit Happens

Están las leyendas urbanas, esas en las que aparecés sin un riñón en una bañadera ensangrentada o la del pibe que jugando con el perrito de la chica con la que iba a salir, tira la pelota por la ventana y el caniche se estrola contra la vereda de un décimo piso de Quintana y Callao o cualquiera sea el barrio del que está contando el cuento. Están esas y después están las pesadillas colectivas, esas cosas a las que todos le tememos. Bueno, estas últimas son las que me pasan a mí.
Escribo el mail, ni lo releo, es zarpado sí, pero el destinatario es más zarpado aún. Arranca con un amistoso Hola señor pija! En pocas líneas contiene las palabras pija, coger y papito. Aprieto send y ahí lo veo en el Outbox, un mail en la gatera en negrita con un asunto tonto y volando hacia la casilla de un cliente. con igual primer nombre que el supuesto destinatario. Pasos a seguir:
Clickear sobre el mail en el Outbox y apretar delete.
Manotear el cablerío y tironear de todos los cables USB que se conectan a la derecha de mi computadora, ninguno conecta a Internet, uno me inhabilita el mouse.
Apagar botón de encendido al costado de la pantalla.
Tironear de más cablerío detrás del modem y sacudir router con violencia contenida.
Disimular en todo momento la cara de desesperación profunda dándole la espalda a mi socia.
Desconectar al barrio entero, al mundo, retroceder el tiempo, volver a los faxes y los telex, morir, porqué no?

Enciendo la Mac y con el mismo temor que Jamie Lee Curtis abría las puertas en Halloween, escapando del maldito Jason, yo abrí mi Entourage. Apreté el casillero de Sent Items y no había rastros del desastre. Había evitado vomitar sobre el teclado o saltar a Paraguay, bien podía aguantar una última prueba. Me automando mails y aborto el envió en plena tarea. No llegan. Pruebo con Pau y aborto tarea. No aparece en la lista de enviados. Respiro. En el MSN leo: Llegó, boluda.
Tuve que bajar a caminar y hablar con gente desde la calle. Necesitaba contención. En ese momento mi cliente estaría leyendo un mail que arrancaba con Hola Señor Pija y estaría viendo mi nombre clarito, clarito en su bandeja de entrada.
Me sugirieron llamarlo personalmente. Imaginé la conversación: Hola, sí, XX, bueno, aparentemente te mandé confundida un mail de carácter personal y privado y bueno…
Sabía que no iba a poder seguir.
Subí. Opté por la opción menos creíble pero que implicaría la menor exposición. Alguien me rescató online y me preguntó:
-Ud vió Pulp Fiction? Bueno, haga de cuenta que yo soy Harvey Keitel. Haga todo lo que yo le digo sin chistar.
y dictó:
Debido a problemas de seguridad con mi cuenta de e-mail, aparentemente han salido a mi nombre, una cantidad de e-mails falsos, dirigidos a varios o todos mis contactos.
Desde ya les ruego sepan disculpar este inconveniente, y tengan a bien ignorarlos. Habiendo cambiado mi contraseña de acceso, el citado problema parece haberse resuelto.
Saludos,
Y mi nombre con membrete oficial con carita de preocupado y compungido por semejante desastre tecnológico.

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