Mirror, mirror
Cuando partieron con mi cartera, partieron también con mi make up kit que contenía uno de esos espejitos diminutos doble faz con un lado que te hace ver de lo más bien y otro que no tanto y preferís concluir que se trata de una exageración de la realidad porque vos en realidad tenés buena piel y nadie te mira con ese hiperrealismo extremo ni aunque esté pegado a tu nariz con los ojos abiertos.
El espejito espejito no importaba cuán chiquito, me asistía en tareas fundamentales para el bienestar diario como podían ser el peinado de cejas, la doma de flequillo y el delineado de labios, casi diría que exclusivamente las tres tareas sin las cuales no puedo funcionar sin ayuda visual. Por lo demás el rimel, rubor, lipgloss van sin ayuda y mientras el taxi esté quieto puedo delinear también pero con ojos cerrados y en una conexión profunda con mi cuerpo en el que puedo ver en una suerte de pantallita mental como la línea de color sube de izquierda a derecha, baja apenitas y vuelve a subir formando una V para bajar hasta el costado derecho y detenerse sin smudge. Entonces sigue el labio de abajo (mucho más sencillo) de izquierda a derecha en un único trazo. El pulso no falla pero hay que tener la seguridad de que el vehículo se encuentre totalmente detenido o en tercera. La primera y la segunda tironean y pueden desfigurarte.
Para los casos en los que mi plasma mental no funciona, descubrí que la pantalla oscura de mi Blackberry en un día de sol como hoy, es un espejo muleto que si bien no refleja a la perfección marca el territorio y permite un trazo digno sin errores.
Ahora, si te llaman en proceso te cagan el make-up. Eso también hay que saberlo.
El espejito espejito no importaba cuán chiquito, me asistía en tareas fundamentales para el bienestar diario como podían ser el peinado de cejas, la doma de flequillo y el delineado de labios, casi diría que exclusivamente las tres tareas sin las cuales no puedo funcionar sin ayuda visual. Por lo demás el rimel, rubor, lipgloss van sin ayuda y mientras el taxi esté quieto puedo delinear también pero con ojos cerrados y en una conexión profunda con mi cuerpo en el que puedo ver en una suerte de pantallita mental como la línea de color sube de izquierda a derecha, baja apenitas y vuelve a subir formando una V para bajar hasta el costado derecho y detenerse sin smudge. Entonces sigue el labio de abajo (mucho más sencillo) de izquierda a derecha en un único trazo. El pulso no falla pero hay que tener la seguridad de que el vehículo se encuentre totalmente detenido o en tercera. La primera y la segunda tironean y pueden desfigurarte.
Para los casos en los que mi plasma mental no funciona, descubrí que la pantalla oscura de mi Blackberry en un día de sol como hoy, es un espejo muleto que si bien no refleja a la perfección marca el territorio y permite un trazo digno sin errores.
Ahora, si te llaman en proceso te cagan el make-up. Eso también hay que saberlo.
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