Tuesday, March 12, 2013

Era "Argo"


Nunca sabías bien qué iba a suceder cuando volvieses al colegio en marzo. En principio estaba el cambio de clase, de piso y cuando terminabas séptimo hasta de manzana. Podías elegir con quién sentarte o de repente te sentaban con alguien diferente a quien te venías sentando hace años. Nunca se sabía. Yo la elegía a Malaque, pero nos duraba poco porque aparentemente yo hablaba mucho y la desconcentraba. También te pasaba que entrabas y ahí nomás te dabas cuenta que te tocaba esa maestra tan temida de la que te venían hablando hace siglos como una especie de leyenda urbana escolar. Te deformaban los nombres y "la señorita Noemí" pasaba a ser "La Noema". Andá a cruzártela a La Noema con su voz ronca de 30 puchos diarios... Otros años te tocaban los “desks” y los  “lockers” con  candado y tenías todo un mundo privado bajo llave.
Y después siempre estaba el tema de “las nuevas”.
Nunca sabías de dónde iban a venir “las nuevas”. A veces llegaban del San Andrés porque lo habían hecho mixto, a veces de Egipto como esa Racha El Kholi que nos servía cosas raras para comer en los cumpleaños y a veces, como esa vez, una italiana que ya venía con tetas incorporadas. Nosotras todavía chatas, chatas y ahí saqué la conclusión que todas las italianas tenían tetas.  Su padre era el presidente del Banco di Roma. En los últimos meses habían hecho Irán - Acassuso. El era un ex rugbier y todo lo maravillosamente italiano que hay que ser: ruidoso, con panza, 
cariñoso, familiero y con debilidad por las rubias. Obviamente mi viejo se hacía amigo de todo rugbier de cualquier grupo o factor, argentino nativo o por opción y extranjeros también y el señor Banco di Roma rápidamente se sumó a sus filas. Tengo la imagen de los dos abrazados entrando a casa en pedo después de algún tercer tiempo. Cantaban. En francés.
C'est si bon,
De partir n'importe où,
Bras dessus bras dessous,
Ella era un ama de casa italiana que hacía unas pizzas diminutas, organizaba cumpleaños divertidos en el jardín y tenía ojos contentos.  Chiquita, linda, llena de curvas y sonrisa permanente, acentuaba tu nombre donde no correspondía ¡pero quedaba tan bien!  Una tarde la encontré sentada con mamá en el living de casa contando el cuento de los últimos días en Irán y cómo se habían escapado. Era mi cuarto grado, era 1980, era Argo pienso ahora. 

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6 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Quiero escribir asiiiiiii!!! De la nada sacas un relato maravilloso...
Magdalena

7:09 PM  
Blogger Charlotte said...

Gracias, Magdalena, jajaja.

7:54 PM  
Anonymous HerBitchness said...

NOOOOOOO!!!! La Noema estuvo en mi colegio tambien! (St. Catherine's) La reconocí por el sobrenombre pero sobre todo por la voz ronca de 30 puchos diarios!!!!!
Gracias por la imagen (que suena muy feliz) de Toti y el italiano rugbier cantando en pedo!

8:07 PM  
Blogger La Srta. Cora said...

Leo posts como este y me da tanta alegría haberte conocido. No es nada original decirte que escribís tan lindo, pero leo posts como este y es lo único que puedo pensar en decirte.

4:54 AM  
Anonymous Anonymous said...

Me hacés reir, Char! Aparte siempre vienen esas imágenes tan claras a mi mente aunque no haya sido compañera tuya.Jajaja1 Eran yeguas las maestras antes... las buenas eran tan pocas!Siempre se corría la bola: la de 4to es amorosa, la de 5to es una gritona, etc. Un beso. AC

8:20 AM  
Blogger Cyane-.Blanne said...

Sígueme si gustas.

Saludos

http://cyaneblanne.blogspot.com.es/

2:12 PM  

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