Sunday, December 09, 2007

Instant Karma



Creo que si voy a un casamiento más en mi vida cometo una masacre. El tedio de los rituales se vuelve insoportable y lo peor de todo es que igualmente soy de las imbéciles que se emocionan cuando la novia entra del brazo del padre o el amigo del novio “dice unas palabras”. Durante la ceremonia me mantengo impertérrimamente (?) quieta en respeto por los ritos ajenos; con una distancia tan grande que cualquiera diría que vengo de sesenta vidas pasadas de reencarnaciones hinduistas y a dos pasos del Nirvana. Nadie sabe que disimuladamente por dentro y gracias a mi horrible memoria, podría repetir cada una de las palabras que pronuncia el señor de la sotana parado en el frente. Mis únicos movimientos mientras la gente se santigua son para atajar los lagrimones que amenazan con correr la triple capa de máscara para pestañas que apliqué antes de salir y que atentan con dejarme convertida en un mapache, no el indio, el animalito que robaba huevos en lo de los Ingalls, el mismo que Charles todopoderoso, misericordioso, rey del cielo y de la tierra, se negaba a matar.
A media hora del bocinazo en la puerta todavía no se que ponerme. De tener que elegir un color de ropa en el planeta, elegiría el negro. K dice que Pink is the new Black. Yo tengo mis dudas. Paso las prendas colgadas como si fuesen carpetas de esos archivos flotantes.
-¿Es de día o de noche?
-It´s an afternoon wedding- me dice la madre del novio.
What the fuck? Ni de día ni de noche. Comprate este vestidito que es ideal para el crepúsculo.
-Hola sí, qué talseñorita, ¿tienen algo así como para el crepúsculo?
Todavía no está inventado y el protocolo al respecto menos. Paso, paso, paso prendas. Rescato item bizarro que es de doble riesgo. O bien será adorado por mi madre (¿desde cuándo me importó lo que ella opinase sobre mi vestuario?) o bien me mirará entrar por la alfombra roja con ojos cruzados para reprobar con un poco más dulzura de lo que lo haría Joan Rivers. En mi vida le he refregado por sus naríces: jeans con agujeros en rodillas (ambas), nevados y sin nevar, alpargatas con medias tres cuartos y sweaters largos con hombros descubiertos (para ir a la playa, claro), tiradores cruzados sobre pantalones pinzados de Marithé y Francois Girbaud, labios negros y un tapado negro que arrastraba como el tío cosa, un flequillo punk que me paraba con Set Elnett o en su defecto jabón, eso sí, cuando lograba sacarme los guantes de encaje negros con los dedos cortados y acomodarme el enorme moño dorado que me sostenía la media colita.
Cuando en duda, naranja. Cuando todos los demás colores me traicionan, naranja. Se lleva bien con un incipiente quemado de sol y con la luz crepuscular. Me miro al espejo y no se si parezco un Harekrishna con peluca rubia. Ensayo saludos a los comensales y algún paso de baile por si las moscas. Es cómodo. Me pruebo una vez más el caballito de batalla en negro, tan tentador el. Lo dejo. Opto por el Harekrishna y te impresiono con el make up, un recurso barato al que vengo recurriendo seguido. No siempre funciona.
Dicen que las mujeres se visten para las demás mujeres, para las demás mujeres y sin saberlo para las miradas desaprobantes de sus madres. Casualmente, la mía, entretiene a una señora durante el coktail contándole como mi abuela le prohibió la salida cuando una vez se vistió con una pollera tubo negra, una polerita del mismo color, un pañuelito al cuello y ballerinas negras. No la dejaron salir. Karma, pienso.
Con un langostino en una mano (casi del mismo color que la sombra que elegí para los ojos) me acomoda un poco el pelo y me sonríe.
-You look beautiful, baby. Orange really suits you, che. You should wear it more often.
Y veníamos con todos los edipos y las electras triunfantes.
-Besides, para dejar un poco el negro, ¿no?
Karma.

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15 Comments:

Anonymous Carla said...

Cómo me reí con eso de "siete vidas pasadas de reencarnaciones hinduistas"..! Este sábado tuve una boda - afortunadamente por la noche y de protocolo inconfundible- y en la iglesia tuve el buen tino de sentarme en el ultimísimo asiento. Pude mantenerme impertérrimamente (???) (será impertérrita nomás?ja) hasta ke un familiar de la novia agarró una guitarra y cantó algo espantoso e impostado, era alguna música religiosa en la ke se mencionaba por momentos palabras como "infierno", "dios", etc etc (muy poco adecuado para una boda) y además se pretendía ke los concurrentes hicieran coros... en fin, según mi novio soy una hereje y una malvada, y me hubiera arrastrado con mis carcajadas ahogadas hacia afuera si no hubiese sido ke él tambien estaba tentadísimo. Ké horror!!!

Ké afortunada ke el naranja le sienta, Charlize, es un color poco explorado para estos aconteceres.
Pensaba ke a su madre no la dejaron salir esa vez pq el color negro era para gente más adulta, no? Pretendía ser demasiado sofisticado para alguien joven.

Y todo esto me deja con la reflexión/preocupación final de darme cuenta ke la aprobación de mi madre aún es tan importante para mi , ke si la obtengo previo a mi salida salgo más erguida todavía... juaaaa!!

Besote!
Carla

4:58 AM  
Blogger laura said...

charlotte

mapache es solamente el animalito de dios
mapuche o apache= indians

sombra "langostino cocinado" para el pantone, podría proponerlo.

so nice to read you, ché, genial lo suyo.

beso

5:31 AM  
Anonymous Anonymous said...

los indios son mapuches, no mapaches, no es asi?

5:55 AM  
Anonymous Anonymous said...

Los indios son mapuches, no mapaches, no es asi?

5:56 AM  
Blogger perica said...

el naranja cuanod estas bronceada es perfecto.

pero lo mejor fue recordar a marithe & francois girbaud, jua, tenia un poster de la marca en mi pieza adolescente.

6:26 AM  
Blogger Charlotte said...

jaaaaaaaaa, que hija de puta. mapaches, apaches, mapuches.
esos jeans, perica, esos jeans...

6:56 AM  
Blogger Almirante Margarito said...

Naranja, el color del desapego y el de la prodigalidad. Muy adecuado después de tanta metempsicosis que lo deja a uno impertérrito. Las tías supersticiosas dicen que las chicas que visten de naranja no se casan. Pero ud. ya dijo que no resistiría ni un solo casorio más.

10:06 AM  
Blogger Charlotte said...

era eso margaret? que siempre usé naranja? condenada al celibato como un harkrishna. no, ellos van de amarillo, no?

10:09 AM  
Blogger Cosima said...

Adoro el naranja! Además me encanta lo que representa. Compré hortensias y las puse en mi balcón. También dicen de ellas que en la casa donde las tienen, las mujeres no se casan. Igual qué me importa.

El sábado también tuve un casamiento crepuscular. Habremos ido al mismo?

1:36 PM  
Blogger Estrella said...

Muy buen blog y muy buen post.
Hoy dejo un comentario: el negro, el mejor color, para cualquier hora del día, por siempre y para siempre. Amén.

3:00 PM  
Blogger laura said...

usted no resisitiría ni un solo casorio más ¿incluye el suyo?

creo que los harekrishna van de naranja, charlotte...

¿cosmina compró hortensias anaranjadas? no escupa para arriba, ¡eso es demasiado!y dice qué me importa.válgame.

3:41 PM  
Blogger Promqueen said...

las madres son todas asi. la mia repite: "te peinaste???? peinate!!!!" insoportablemente.

3:55 PM  
Anonymous la psicol. said...

el negro, mi mejor color, aunque con idea de cambiar un poco opté por el azul francia en el último casamiento, creo que me sentaba bien.
No me canso de decirle CH, LO BIEN QUE ESCRIBE USTED

2:22 PM  
Anonymous ff said...

Es una guachada una boda crepuscular, porque el color crepuscular, más allá del negro (que hace felices a los corazones) es el blanco. Pero claro, la que se casa va de blanco y caerle de blanco es como curzarle un guantazo en la cara...

9:53 AM  
Anonymous islas said...

charlotinia, no te creía capaz de una época like a virgin... me alivia saberlo. Yo tuve vestidito infimo con bolados, el flequillo me lo paraba con gomina. Qué lindo es crecer.

10:07 PM  

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