Monday, January 16, 2012

My kinda guy


Si me pidiesen que enumere cosas que me calientan de un tipo (¿quién lo haría?, claro, pero supongamos que sí) tendría que ponerme a pensar un rato e irremediablemente caería en ese listado invisible de “Cosas y tipos que me calentaron en el pasado” y armaría el Fankenstein ficticio con el que me podría pasar toda una vida. Y después de todo la cosa es que uno se enamora y al final no sabe muy bien de qué.
Pero dije "calentar".
“Que sepa coser, que sepa bordar”diría que no (sí lo de abrir la puerta cuando paso) pero bien podría ser que sepa cocinar o le guste comer bien y no encare con el mismo tibio entusiasmo unas Vienísimas con puré Chef que un chicken tikka masala.
Muy bienvenido que lea (lo que sea, desconfío de la gente que no lo hace). Una vez salí con un tipo que tenía a ¡Viven! como único registro literario de toda su vida. Sí, desastres aéreos, uruguayos antropófagos, rugbiers, camaradería y supervivencia extrema como sólo se ve en esos canales después del 40 de Cablevisión. ¡Hasta a mí me había gustado! Jugaba o había jugado en Champagnat. Who could ask for anything more ¿no? Aún así, no había podido con el libro, no la temática que encontraba medianamente “atrapante” (por suerte) pero a mi pequeño hooker le molestaba “la cosa de leer…”. Supongo que habrá sido más feliz con la película. Para ese entonces, yo ya le había perdido el rastro.
Leé; la etiqueta de atrás de la crema de enjuague (yo lo hago) pero leé. Algo.
La acidez en el sentido del humor y el PH perfecto en el beso supongo que implicarán alcalinidad en algún otro aspecto que no identifico. Tick, a la lista.
No necesito que toque la guitarra, si lo hace mejor, que le guste la música, que me escuche cantar sin arrastrarse del dolor y le guste, sumaría tremendamente. El ingrediente narcisista no se me pierde de vista. Algún día se irá, o creceré. O me daré por vencida.
Que cuente en su haber con al menos 3 anécdotas maravillosas de un viaje; que las sepa contar y que el placer que siente cuando las recuerda se le vea en la cara. Pueden ser un detalle.
Que se ría. Con ruido, de ser posible.
Un toque melanco. Una melanco que no sea depre, una melanco que ande dando vueltas por ahí, la misma que tengo yo, bueno, no la misma pero en una cuota sostenible como la mía, creo. A veces me encuentro más melancólica que lo tolerable, como los índices de toxicidad ambiental y muevo, activo. Nadie tampoco tiene por qué bancarse semejantes niveles de smog ajenos.
Me gustan los tipos en jeans, me calienta un gran traje pero hay algo con el jean y un elástico asomando apenas por arriba de la cintura cuando bajás la mano por la espalda. Eso también.
Que escriba es ambivalente, creo que suma, después que no. Y que escriba bien no ha sido síntoma de nada en mi vida. Terminó por dejarme impávida a largo plazo o malherida (dos estados que odio).
A guy that´s been around, diría mi madre de una mujer. Digo, que haya probado buenos mordiscos de cosas y algún trago amargo. Alguna pena de amor. Aunque sea un rato.

Estoy en un noviazgo prolongado con Anthony Bourdain, hace tiempo. Este fin de semana, en un estado de histeria callada; no como esas minitas que se arrancaban los pelos si Elvis meramente bajaba la mirada pensando que cantaba para ellas. Solamente para ellas.

"My younger brother, Chris. (…) He was forced to watch the endlessly unfolding psychodrama at the dinner table when I’d show up late, stoned, belligerent, a miserable, sullen, angry older brother with shoulder-length hair and a bad attitude, who thought (…) my parents were fascist tool instruments of the imperialist jackboot, that their love was holding me back from all those psychedelic drugs, free love, and hippie-chick pussy I should have been getting had I not been twelve years old and living at home".

O después de preguntarse "What is an oyster if not the perfect food?" me gusta cuando concluye:

"I hadn't, I realized, returned to France, to this beach, my old town, for the the oysters. It wasn't the fish soup, or the saucisson, or the pain raisin. I wasn't to see a house in which strangers now lived, or to climb a dune, or to find a perfect meal. I'd come to find my father. and he wasn't there".

Morir de amor.
Anthony Bourdain. A Cook's Tour.

Además de todas esas drogas recreativas del pasado, esos platos, el tono de voz, el viajero empedernido, los jeans, ese ser sexy sin enterarse, además de todo eso escribir así. My kinda guy. Tony escribe para mí.

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6 Comments:

Anonymous Marcos said...

Lindo post, Charlie.

10:50 AM  
Blogger Rob K said...

Tal vez podría interesarle el buen Issei. La cocina refinada es su pasión y hoy se dedica a la crítica gastronómica: temas en común no habrán de faltar.

(Tuvo un pasado un poco complicado, ¿pero quién no?)

http://en.wikipedia.org/wiki/Issei_Sagawa

3:40 PM  
Blogger Marietta said...

Que buena lista!!!! que buen ejercicio para la fantasía!

3:49 PM  
Blogger My Sunlight said...

Ayyyyy Tony, yo también lo amo hace años. Desde que tengo cable (en Uruguay creo que tenemos un delay con el tema cable).

Ese físico, esa cosa sexy cuando degusta la comida, todo, todo, la emoción ante situaciones complicadas, la ironía siempre presente.

Yo soy fan de su página, pero como que es muy impersonal. Lo miro en capítulos repetidos, nuevos, etc.

Es también un romance de hace años, y a medida que van pasando le caen cada vez mejor.

7:58 AM  
Anonymous Anonymous said...

yo tambien muero x el desdde hace anios...esa cosa de eventadito e intelectual a la ez me calientan !!
Lectora
desde Bs AS.

6:40 AM  
Blogger Habitaras mi Ocaso said...

Me encantó! Yo también suelo hacer el mismo listado mentalmente.

4:50 PM  

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