Friday, December 19, 2008

Sleeping beauty

Prendo y apago el aire acondicionado. No sé cuál es la temperatura perfecta para dormir. No es 18 ni 23 grados ni ninguno de los números del intervalo. A veces hay noches que se tratan sólo de encontrar la parte fría de las sábanas, la zona helada de la cama. Generalmente exploro territorio con una pierna que mando al costado hasta ir sintiendo el calor que se me va del cuerpo (¿o es el frío que entra?). En cuanto a sábanas, los dos millones de hilos de puro algodón son los que hacen el truco, son los que se enfrían en serio, los que vale la pena explorar. Cuando invadí toda la cama con calor y ya entre dormida y despierta veo que no encuentro espacio frío, hago lo mismo que hacía de chica y según Toti, lo mismo que hacía mamá cuando dormía: directamente sacar toda una pierna afuera, enredar las sábanas frías entre las piernas y abrazar la almohada. Después me duermo boca abajo y a la almohada también la roto intermitentemente. En verano la parte de abajo tarda más en enfriarse y hasta a veces cambio de almohada completamente. Manoteo la de al lado y la abrazo. Y en inverno todo lo mismo pero al revés. Me quedo quietita, como momificada sin atinar a mover ni un pie a las zonas heladas y después, recién me animo con un pie apenas a ir conquistando territorio hasta que todo se calienta abajo del edredón.

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3 Comments:

Blogger laura said...

NO EXISTE la temperatura perfecta para dormir. NO EXISTE. Es como hacés vos, una arte personal que uno va perfeccionando y que se hace IMPOSIBLE explorar con un ser humano durmiendo al lado. Te aviso.

7:34 AM  
Blogger Directora de Orquesta said...

Coincido con Laura. Al igual que vos, soy una "rotadora de almohadas" y resulta una tortura compartir la cama conmigo.

1:40 PM  
Blogger Conz said...

ajajaj hago lo mismo. igual. asi como decis.

2:37 PM  

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