Friday, November 05, 2010

Strike Three

Cuando empezaba el año, la Benemérita Institución te daba la oportunidad de tomar tu gran decisión deportiva (pudiendo optar entre Athletics, Hockey o Softball) que ibas luego a tener que sostener como un pequeño matrimonio por el resto del año. El hockey era sólo para las que jugaban en serio (la Benemérita produjo alguna que otra Leona) y no permitían ningún cachivache como yo aunque portase mi Karachi King Súper desde primer grado. Athletics era para las naturalmente dotadas, las que medían más de 1.50 y no se tropezaban con las vallas ni hacían castillitos en la arena en el potrerito ese asqueroso de salto en largo en el que seguramente meaban los gatos que deambulaban por ahí. El resto de los mortales caía indefectiblemente en la categoría de "pajeras del Softball". Tan así de lamentable era, que cuando surgían los encuentros intercolegiales, mandaban a un equipo "muleto" integrado casi exclusivamente por las jugadoras de hockey y las atletas olímpicas.
Sin embargo, esto no implicaba de ninguna manera zafar de los “qualifying marks” que había que anotar en una planilla cuando llegaba el "Athletics Season". Durante este temible período se lanzaban balas, las atletas volaban de espaldas en "High jump", clavaban sus pies en la arena (con meo de gato) y mucho cuidado de no anular su clasificación con un culo cayendo sobre la arena y manos apoyadas por detrás de la espalda. Yo en lo personal me dedicaba a lanzar jabalinas muy cerca, demasiado cerca, de Mrs. Leclercq.
Después sí, jugábamos mayormente al softball que era para lo que nos habíamos comprometido, una gran oportunidad para hacer nada. Los grandes huevos de mi vida los hice esperando para batear sentada en el pasto, evitando apoyarme en las líneas blancas de pintura diluida que hacía el jardinero empujando esa rara maquinita con una rueda para delimitar el área de hockey o los carriles de atletismo. Esperar para batear era toda una actividad en sí misma durante la cual podías charlar con tus compañeras de equipo sentadas a ambos lados o bien seguir atentamente el juego y hasta participar vocalmente con un ¡Strike! o siguiendo a alguien que bateaba tan bien que llegaba tranquilísima a tercera base con un pique final hasta pisar el almohadón polvoriento que marcaba el HOME al grito de ¡Safe!
Queda clarísimo a cuál de las actividades me dedicaba yo.
En esos momentos de desdicha cuando te tocaba pasar a la cancha y cambiar puestos, había también dos opciones: ser pitcher y lanzar la pelota (para lo cual yo tenía relativo talento) o bien elegir ser fielder y abrirte bien lejos en el campo con la mínima chance de participación activa en el juego, a menos que te tocase una eximia bateadora en versión Joe Dimaggio pero con bate. Poco probable. Si no, podías tranquilamente dedicarte a mirar pajaritos o mejor aún, relojear transeúntes que pasaban por Estrada del otro lado del cerco. Con suerte pasaba algún chico del San Andrés descarriado de su ruta habitual y tenías oportunidad de "ficharlo". Aunque no pasaba seguido.
Ya sabemos también, a cuál de las actividades me dedicaba yo.

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21 Comments:

Anonymous Marcos said...

"Charlotte at her best" dirían las críticas.

4:19 PM  
Blogger Loli said...

Charlotte at her very best

4:32 PM  
Anonymous Anonymous said...

MARAVILLOSO RELATO.. el polvo del almohadon.. me mato (con acento qeu no tengo).... el FIELDER, a pesar de ser buena hockista (no asi Leona).. me ha tocado.. y una vez levante la mano para, no se tocar el cielo y agarre de aire la pelota del anio!!
Que NOSTALGIAAAA.. fue como estar ahi.. te olvidaste qeu los que pasaban por Estrada eran muchos "desgenerados".. que nos miraban y se abrian el "sobretodo" y abajo nada...
GENIALLLLLLLLLL.. tu descripcion..
besos. V

5:44 PM  
Blogger laura said...

me hacés viajar en el tiempo vos nena!

7:31 PM  
Blogger Gaby said...

¿El libro para cuándo, eh?

9:56 PM  
Anonymous Anonymous said...

que queres que te diga, fue como volver atras 30 anios!!! gracias!!

4:35 AM  
Blogger libre said...

el libro, Charlotte, el libro

8:08 AM  
Blogger libre said...

This comment has been removed by the author.

8:08 AM  
Blogger bro said...

jajajaja. grositud.

dedicate a esto.

11:04 AM  
Anonymous Anonymous said...

Genial Charol, ademas las de softball jugabamos en uniforme, ni siquiera nos cambiabamos. Que epocas!!!

12:00 PM  
Anonymous Anonymous said...

Me hiciste acordar a mis intercolegiales!! yo fui a Las Esclavas (Belgrano) y seguro que alguna vez nos habremos cruzado. Yo jugaba de Catcher y muchas otras de "jardinera".Nos encantaba ver desde jardín del colegio a los conscriptos que estaban en el hospital militar haciendo guardis y "mirando a las nenas jugar"

Mariana

2:05 PM  
Anonymous Anonymous said...

Te acompaño en el sentimiento! Yo era una buena primera base y bateaba con mucha fuerza para hacerte laburar, pero un dia le reventè la boca llena de aparatos fijos a la que tiraba la pelota. Un viernes, le cagué la salida esa noche! No jugué más...

5:47 PM  
Anonymous Anonymous said...

Y las de softball no íbamos a Tortugas, nos quedábamos en el colegio, teniamos un mediodia mas largo y obvio que comiamos mucho mas! Que buenos momentos!
Genia! El libro YA!
L.

5:51 PM  
Anonymous Anonymous said...

Tremendo relato. Genial.

9:32 AM  
Anonymous Anonymous said...

Libro, libro! Ya somos como 4 que compramos. Vamos!

9:32 AM  
Anonymous Tito said...

Me encantan estos cuentos y la sensibilidad con la que hacés el relato. Es increíble como de algo tan simple podés contar una anécdota siempre llena de humor. Me parece que ése es claramente tu mayor talento. Nunca pierdas contacto con el humor. Beso enorme

4:14 PM  
Blogger Alelí said...

ahhh yo tb jugaba pero menos snob todas las palabras al castellano menos los puestos a los que seguíamos llamando en inglés-

bué a quién la importa? vos lo contás lindo, entretenido, con humor y como dicen todo, el libro! yeah!

besos

4:25 AM  
Anonymous Artemisa said...

Been there, done that. Odiosas clases de gimnasia, altamente traumáticas.
Yo una vez casi me golpeo a mi misma con la cola de una jabalina al lanzarla. Sé que suena impracticable desde el punto de vista de la física, pero creanme, es posible.

6:12 AM  
Blogger asi que bueno... said...

yo terminé en el hospital con puntos en el párpado por dentro y por fuera, porque también era pitcher y no tuve enough reflejos como para frenar un súper batazo.

3:44 PM  
Blogger La Peor de Todas said...

Castillitos de arena en el potrerito, jajaja!! Excelente report.

4:15 AM  
Anonymous Uchi said...

te acordás que Sandra Mihanovich tuvo el record de Jabalina por muchos años??? Un semillero la Benemérita... Yo era una de "las pajeras del softball" y a mucha honra, la pasaba bomba.

11:37 AM  

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