Wednesday, August 17, 2005

Franelas varias que me erizan la espalda (version esoterica)

Final de la clase de yoga. Para esta altura se ajusta el dimmer y las luces están casi imperceptibles. Hay velas varias en distintos lados y probablemente algún incienso prendido. No lo veo, lo huelo, pero también pueden ser esas velas de vainilla que hay. Terminamos con todos los saludos al sol (como 5), una pose que se llama "The cow" porque es acostarse exactamente como lo hacen las vacas, apoyando omóplato, hombro, lentamente y con cuidado de no forzar la columna y otras torsiones varias. Hay pibe nuevo en la clase. Somos solo 3 alumnos. No me termino de relajar, me preocupa que cuando saludo al sol se me sube toda la remera y me quedo medio en bolas. Replanteo la vestimenta para la próxima clase. Estas distracciones perturban mi esforzada y frágil espiritualidad. Nos acostamos en nuestras mats. S camina por la clase y nos tapa con las mantas. Tengo los ojos cerrados así que solo la percibo caminando descalza por el parquet. S tiene lindos pies, se pinta las uñas con el mismo vixen red que uso yo. Ruidos casi imperceptibles que se funden con Dead Can Dance en el fondo, pero no me equivoco. Es ella. Se pone atrás mío, me toma de los hombors y hace presión hacia abajo. Como en la peluquería, hay un moemnto de tensión. Con lo toquetona que soy, se ve que el primer contacto físico con un semi extraño me es raro. Después me relajo, me entrego. S levanta mi cabeza sosteniéndola del cuello y masajea. La apoya cuidadosamente en el piso y con sus dedos masajea el resto de mi cabeza, el pelo, la cara, esa parte arriba de los ojos y finalmente apoya sus manos en el pecho y presiona exhalando fuerte. Estoy tentada de abrir un ojo y espiar. Inmadurez, concluyo. Exhalo yo también y veo como la mano se hunde en mi pecho y se va escapando todo el aire. Relax absoulto, casi me salgo de mi cuerpo. Oigo los pasos de S que se alejan. Su voz sigue dando instrucciones a veces complicadas del tipo "sigo respirando abajo del ombligo" y "relajo la garganta"; mi racionalidad cuestiona, sorpresivamente mi cuerpo responde y obedece. Todo es muy raro, pero cuando llego a casa no quiero hablar por teléfono, me meto en mi bañadera de espuma con mis velas, me acurruco abajo de los edredones y duermo como un bebé, sueño lindo y me levanto bien. Menos averigua Charlotte y se entrega. Acá hay algo.

7 Comments:

Anonymous la psicóloga said...

algo parecido siento con el tacto de mi profesora de eutonía, tiene algo en las manos y su manera de apoyarlas... una suavidad increible
no querés que termine

10:02 AM  
Blogger Marina said...

La entrega. Què tema!!!
saludos

10:49 AM  
Blogger Charlotte said...

es eso exactamente, no querés que termine y que los otros en la clase se curtan. jajajajajja.
marina: la entrega, a todo nivel. de acuerdísimo.

11:08 AM  
Blogger Almirante Margarito said...

Tan de acuerdo. La entrega, me gusta el tema. Pero como dice un amigo: "Para poder entregarse primero hay que poseerse".

2:02 PM  
Blogger Charlotte said...

y si alte, se trata de eso, no?

6:42 AM  
Anonymous Jack Celliers said...

Poseerse, si. Yo compre todas las acciones de mi mismo... y bajaron de precio.

Anyway mi amada piensa exactamente igual que Ud. Charlotte, le manda felicitaciones.

11:03 AM  
Blogger Tia Mary said...

Uyyyyy, ese es el tipo de yoga que yo necesito...
fui a ver una clase en la que parecian acróbatas, se colgaban de todos lados!, me dio un poco de terror anotarme...
podria partir mis fragiles cervicales.
en cuanto a la entrega, la felicito...
suelo entregarme a ese mismo placer de la tibieza del agua y las luces bajas...
el agua! como relaja el agua.

11:29 AM  

Post a Comment

<< Home