Monday, June 27, 2011

Shoplifter


Cuando nos íbamos al campo a Colonia, mamá me hacía la valija porque viajábamos solas y era invierno y ella calculaba exactamente qué ponerme adentro para cada día contemplando caídas al río, pijamas y pantuflas de corderito. Entonces, mientras ella se entretenía en mi cuarto, yo me escapaba al suyo y esa vez me robé unos guantes de gamuza impecables que eran de lo más calentito que había y a mí me sonaba que iban a ser perfectos para andar a caballo. Muy Bonanza o El gran Chaparral. Me los metí en bolsillo, esperé a que se fuera y los guardé.
Toti y mamá nos llevaron a Aeroparque, nos depositaron en Arco (una linea aérea que sólo hacía Buenos Aires- Colonia) y se fueron. Recién en el vuelo abrí mi mochila y se los mostré a mi amiga. Los miró admirada y con un poco de envidia. Esos días que siguieron, estuve mayormente agarrando las riendas del caballo, acomodando un recado, sacándome barro de las botas, cepillando un caballo y pateando bosta cuando hacíamos guerra de quién levantaba más alto de una patada un pedazo de bosta seco. Nunca había garantías de que lo estuviese. Es de imaginar que los guantes no terminaran bien. Sin embargo, con esa inocencia que tienen los chicos, no decidí deshacerme de la evidencia sino que los traje de vuelta a Buenos Aires con el deseo inconciente de que mamá los encontrase. Los encontró. No se puso de muy buen humor y vino un cuento de Paris y lo que habían costado y blablabla.
Ayer encontré este otro par, también de mamá, entre mis cosas. No entiendo cómo llegaron a casa. Se ve que soy ladrona de guante de cuero.
Y me siguen quedando perfectos, como hace 30 años. ¿Es posible?

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10 Comments:

Blogger Charlotte said...

Ok. Esto es MUY bizarro. Me acaba de llamar mamá para decirme no sé qué cosa de no sé qué GUANTES DE GAMUZA. Lo juro. Así de la nada. Miedo.

11:11 AM  
Blogger FlorA (enotrocanal) said...

Es posible que tengas las manos del mismo tamaño?

Yo también me los hubiese robado!

11:12 AM  
Blogger Sofía said...

jaja que tierna historia, yo también tuve una época de leve cleptomanía conlas cosas de mi mamá. Divinos los guantes,por cierto
saludos

1:35 PM  
Blogger mistereberle said...

aveces cuando suceden esas cosas freakeo con que hay cámaras detrás de los espejos de mi casa.

1:43 PM  
Blogger Rob K said...

Cuando pases por Harrods, ojo, mirá que a Lole R. y a Pata V. no les salió tan bien...

2:41 PM  
Anonymous Marcos said...

Buen post, nena.

5:22 PM  
Blogger Alelí said...

jajajaj
tu vieja tiene antenas, como todas las madres!

confesaste?

4:55 AM  
Blogger RChS said...

Jajajajaja me hizo reir el post ! Es una linda historia, a todos se nos ocurria algunas cosas del estilo cuando eramos pequeños y aun "inocentes" :)

Un saludo !

9:24 AM  
Anonymous Anonymous said...

no te asustes...es la conexion madre-hija (la continuacion del cordon umblical?)
existe y es real mas bien visceral.
Yo la practico con mi hija....cuando entran al aula no siempre se acuerda que estoy ahi, mirandola...como se va en fila con todos los compañeritos..y pienso " mirame mirame mirame" y ella me mira nos tiramos besos y me voy con una sonrisa.

con mi madre pienso "llamame llamame llamame" y me llama y ela lo hace conmigo....nos sale baratito.

con mi hija menor es mas fuerte aun....sera que es menor??la miro y la leo...!!

ahuch me esta dando miedo...mmmm

Jackie

11:07 AM  
Blogger Julieta Abiusi said...

Lindo! Solo eso voy a decir :o)

10:32 AM  

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