Sunday, September 11, 2011

When in Rome


Las sandalias romanas que traje pensando que serían lo más acorde para transitar el cien por ciento de estas calles adoquinadas quien sabe de cuando, no han resultado ser lo ideal y me turno entre eso y un par de ballerinas de animal print que son la mismísima muerte y además no pegan con nada. Cualquiera diría que es una frivolidad pero se equivocan, Roma se merece lo mejor y además no hay nada más deprimente que ver ese espanto de "equipito de vacaciones" con los que la gente sale en las fotos. Concluyo que los romanos tomaban más carroza de lo que caminaban, al menos en verano. Atravesar el Circo Massimo hasta llegar al Trastevere y de ahí al Vaticano y de vuelta a la Vía del Corso (entiendo por qué le dicen así con la masa de turistas y locales que te llevan puesta a contramano) y terminar la noche en un bolichito ruidoso con aceite de oliva y vino tinto en cantidad y la sensación de que la caída Piazza Nabona- Plaza Vea va a ser de lo mas estrepitosa cuando vuelva.
Caminando por el Trastevere recibo un baldazo de agua (o eso creo que era al menos) que cae desde lo más alto de una ventana y seguramente desde la sacristía mas lejana (hay una chiesa cada dos metros) se escuchó el "andate a la reputa madre que te recontra parió" todavía se escurrían las ultimas gotas cuando terminé el grito.
Y nadie se asomó.
-¿Entendés que esta hija de puta de repente me acaba de tirar encima el agua en la que escurrió el trapo con el que lavó el baño?
Roma no me da mucho tiempo para enojarme con nada, ni con el dolor que siento en cada músculo del cuerpo por pasármela trepando a las torres más altas desde Siena a Montepulciano, ni quejarme demasiado de esta boca con botox que he adquirido (la que la madre de mi amiga pregunta si se inflama por mucho besar) y el Carmex que me paso cada dos segundos por los labios. Roma tendrá indefectiblemente este gusto a alcanfor que tengo en la boca.
Miento. Y a las fiori de zucca, las bruschettas y el final de las dos botellas del chianti que nos tomamos esta noche.
Mi italiano sigue mejorando o es que ya perdí la cordura por completo (y la cara). Camino por la calle cantando Grande, Grande, Grande de Mina y aplaudo este cliché en el que me he convertido mientras leo un mail desde la distancia que es algo así como mi guía espiritual por Roma. Y si no canto, lloro y me escondo atrás de unos Rayban cancheros para que nadie sepa que me enamoré de Italia y que a veces cuando te enamorás mucho, llorás un poco también, de la emoción, porque otra vez más es uno de esos amores imposibles.

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9 Comments:

Anonymous Anonymous said...

y que a veces cuando te enamoras mucho, lloras un poco, de la emocion, porque otra vez mas es uno de esos amores imposibles.
Me encanto!

6:56 PM  
Blogger La Peor de Todas said...

Bel viaggio che stai facendo! Beata te!

7:08 PM  
Blogger Sofía said...

que lindo! como no ser feliz por cualquier pavada, cómo enojarse o molestarse en Roma !
:)

4:20 AM  
Blogger Rochitas said...

Charolita, qué lindo ese párrafo últimoooooo. Y sabe que a mi eso no me pasó.
Es más, en Roma particularmente me faltó tal vez recorrerla con auriculares donde sonase Ramazzoti, por ejemplo, o Mietta y su "Vattene amore che siamo ancora in tempo"... porque por el resto el estruendo me pareció siempre harto similar al porteño...
Y hoy por hoy Rouch hates desde Eros, la bota, el tiramisú, la language, y el lavazza todo en uno. Sepa entender por qué.
Igual leerla me hace pensar que mi estado puede variar y no ser necesariamente definitivo.
Complimenti.

5:57 AM  
Blogger Alelí said...

el cierre es espectacular.

si, enamorarse de roma y de sus colores, olores, gente e idioma.

yo a la distancia lo estoy, me imaginano vos.

11:02 AM  
Anonymous Sergio said...

Charlotte, una recomendación que nadie pidió pero que me animo a dar: andá a sore margherita (piazza delle 5 scole) cerca del teatro marcello. Vino y cucina romana fatta in casa.
Y claro, Roma es para enamorarse.

12:46 PM  
Blogger Charlotte said...

Gracias por la recomendacion, veremos si convenzo a mis travel mates para esta noche.

2:11 AM  
Blogger Kr said...

Es que es inevitable derramar una lágrima ante tanta belleza. En Roma siempre sentí como si las callecitas me dijeran "bienvenida a casa". Y la emoción se te estruja en la garganta.
En cuanto a los baldazos de improvisto, los he presenciado (por suerte no padecido) cuando la gente afuera de los bares hace mucho ruido y algún cabronzuelo se toma venganza por ser despertado. Es más! en venecia, hay un boliche diminuto y muy difícil de encontrar que se llama Piccolo Mondo, y tienen un cartelito en el que te alertan de esa situación y todo, jaja.
Seguí disfrutando así Charlize, y empapándote de las cosas bellas de Italia, que de un viaje de estos nunca volvés igual, siempre más enriquecida.
Arrivederci cara!

10:36 AM  
Blogger Kaki said...

muy lindo post!
cómico/turistico/reflexivo/emotivo
jua!

11:00 AM  

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