Thursday, November 27, 2008

El colegio de noche


Le doy vueltas al evento, que voy que no voy que voy que no voy. Así de movida 20 años de egresadas me parece una cosa monstruosa, una barbaridad de años. Paso por doscientas versiones de atuendos que no me convencen. Parece mentira pero cuanto más una se preocupa por lo que se va a poner, más suben las chances de patinar con la elección. Saco por ejemplo tres cosas que no uso jamás. Por suerte opto por un can´t go wrong. El pelo bien, compruebo en el espejo, aunque muy sujeto a arruinarse en breve por la humedad del ambiente. Jeans, sandalias altas que odiaré en la mitad de la noche, lipgloss. No a la súper producción, genera dudas.
Entramos en el colegio de noche, la glicina, la parra, la fuente. Fumamos un cigarrillo en venganza supongo. Todo ambientado así muy living Gancia, mucho tul blanco y sillones blancos y mesas bajas blancas y escaleras con pétalos y velas y el stage ahí alto como para el assembly de los lunes a la mañana y el micrófono ahí esperando y una escalera para subir que me daba el mismo miedo que a las vedettes bajando del Maipo. Dado que tenía la misma altura de tacos que de vino blanco en sangre, había razones de sobra para preocuparse. Subí confiada. Yo puedo hacer el switch rápido a la actuación, la mínima como para que no te agarren los nervios, agarrar el micrófono y hablar. Lo hice. Lo hice bien. Risas, aplausos, antes , durante y después. Fue más stand-up que speech. Sin leer, con pausas de “please insert funny joke here, pause for audience reaction, continue” que siempre funcionan. Miradas al público, apenas chequear el papelito que estaba ahí por seguridad más que otra cosa, cerrar y bajarse. Listo, terminó. Hasta los 30 no vuelvo a subir. Igual, tranquilizante saber que no he perdido la habilidad. Hoy más mails de felicitaciones.
En el auto F me dice qué loco cómo te quiere la gente. Me río. Me río y miro por la ventana. Hace calor. El vino blanco y el calor se llevan raro. Estuvo bien.

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Monday, November 24, 2008

I´ve got it down to a fine art

No me gusta que me llamen a decirme Toti no está bien. En algún lugar es como si yo no hiciese lo necesario para evitar que una cadera envejezca, para asegurar que el tembleque se detenga o desacelerar una respiración agitada. Porque creo que hice. ¿Todo? No sé, no creo tampoco.
Qué buen invento esto de la culpa, un mecanismo casi perfecto. No falla nunca.

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Etiquetado y con nombre

En lo de mi vieja, en lo que fue mi casa cuando vivíamos los 3 hace casi un siglo, había una colección de frascos antiguos de farmacéutico. Había un montón pero así de la nada me acordé de tres. Vaselina boricada, Ungüento amarillo y Cannabis Indicus (este último chiquitito y más simpático de diseño, como era de esperarse).
Los debo haber visto un millón de veces pero nunca les presté atención ahí apoyados arriba de la biblioteca enorme con millones de libros. Recién hoy, de la nada me vinieron los nombres. Tres frascos blancos, tres tipografías distintas en un recuadro negro salvo por el de ungüento amarillo que tenía un marquito dorado.
Lloro un poco. Pero no es llanto del que duele, eh.
-Estoy como conmovida, ¿se entiende?
Sr. Transferencia entiende y conmovida le parece una buena elección de palabra.
-Eso, conmovida estoy. Lo dije así tal cual el otro día. Esa palabra me salió.
Y en la sesión aparentemente nada nuevo, nada de lo que no le eché el ojo en alguna otra, lo mismo que vengo viendo siempre pero así como así, hoy, nada que ver. Hoy como los frascos: ordenados y con nombre. Vaselina boricada, Ungüento amarillo y Cannabis Indicus. Así clarísimo todo, etiquetado y con nombre.

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Thursday, November 20, 2008

Girl Talk III Generation

Mi madre se empecina en discutir conmigo acerca de los talentos (or lack of them thereof) de Diego Armando Maradona como DT de la selección, cosa de la cual ninguna de las dos tiene la más minima idea. Aclaro que ni vi el partido, lo hago solo por pelear un ratito. Ella sí, y tal vez sus años de jugadora de hockey le den cierta ventaja cuando se trata de un eleven a side cosa de la que yo tampoco tengo idea, con o sin palo. De hecho, cuando lo tuve, un Karachi King Super que habrá salido una pequeña fortuna y habíamos comprado en lo de los hermanos Galimberti que vendía todo tipo de implemento deportivo, lo usaba para hacer malabares al final de la cancha. El dribble, shoot, no eran lo mío. Me parecía mucho más entretenido que todo lo que estaba sucediendo, bastonera, eso quería ser por un rato. Entonces lo revoleaba y le ponía musiquita y desfilaba. El Karachi King Super era de madera brillosa, lustrado que duró así mis años de jugadora. ¿Puesto? Forward, back, qué se yo, me sonaba todo a control remoto.
-Lo que te digo es que hay varios de los jugadores que son bastante buenosmozos, eh. Unos bomboncitos, che. Es comprensible esto de las botineras.
-¿Botineras? ¿Por dios decime cómo sabés vos ese término, Ma?
-Puro culo, pura teta, bailan, patinan…
-Y tiran la goma.
-Ah, qué bonito, fíjese la chica del colegio inglés que bien se expresa. There you go again. Epater le bourgeois!
-Si Ma, soy una mezcla de Baudelaire con Wanda Nara.

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Wednesday, November 19, 2008

Grande, grande, grande la A


Si verdaderamente tengo un hiatus, el aire ya se está escapando a las notas más imposibles por la derecha del piano.
Si verdaderamente aún tengo un hiatus, eligió una única vocal en la cual esconderse, la A. La más difícil, la más traicionera para cantar si verdaderamente tenés un hiatus como el mío, claro.
Pero hay momentos (breves) en los que te queda absolutamente claro lo que hay que hacer. Es una cueva en el fondo del paladar, atrás, atrás y las ¿son quijadas? bien separadas, como en un bostezo. Ahí, recién ahí sale algo que podés describir como un sonido bien redondo, vertical y sabés de lo que estás hablando, de lo que estás cantando.
Suena la pista de Mina. Canto Grande, grande, grande. Mi profesora de canto a quien bauticé apropiadamente Jazz, dice que mi pronunciación del italiano es muy buena. Debería verificarlo.
-¿Será el oido?
Me dice que no, que no es sólo eso, que ella tiene problemas con la R en el francés. Se la finjo en derrier, recherche. Pronunciar es un poco como actuar también.
-Cantala conmigo.
Jazz no puede evitar reirse en esa parte que dice: sei grande, grande, grande le mie pene, non me le ricordo più.
-Soy una pendeja-se ríe y sigue cantando con esa voz perfecta, cantamos a dúo.
Invece no, invece no la vita è quella che tu dai a me, in guerra tutti giorni sono viva sono come piace a te.

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Monday, November 17, 2008

Ponele que tenés esta onda


Claro. Nunca más te sacás las manos de encima. Onda que rodás por la playa hechos milanesa hasta los 70 años.

Ayer buscaba la letra de Nobody does it better y me encuentro con la foto en un videito dedicado a Sean Connery armado por esa gente que se le da por armar videitos de gente famosa en Youtube.

Sunday, November 16, 2008

Bye, Bye Belgrano

No me avisa que se muda hasta que se muda. Ni tiempo me da a organizar las cosas, a ayudarlo, a tomar algunas decisiones. Llamo de casualidad a las 10 de la mañana y me dice que ya está en el nuevo departamento de Pagano y Tagle tapado de cajas, cosas y casi sin poder respirar del agotamiento.
-Bancame que me pongo un jean y voy para allá.
-No mi amor, ni te preocupes.
Terminando la frase casi se ahoga. Toti hace estas cosas, dice que no no y después que sí sí. Termino yendo con coordenadas tan precisas como “es el departamente con dos escalones que está al lado de la verdulería”.
-¿Número?
-No lo sé, tendría que buscarlo en el bibliorato amarillo donde tengo todos los papeles de las nuevas expensas. Si me esperás un ratito que abro las cajas…
-Ok, dejá movi abierto por si no lo encuentro.
Cuando entro me sorprendo por la luz. Se lo comento. A el la luz lo pone de muy buen humor. El ridículo saca un fotómetro y se pasea por el departamento midiendo con el aparatito como si no hubiese nada mejor que hacer. Comprueba que la luz es casi pareja de un cuarto a otro y que podría hacerme una excelente toma “ahí parada donde estás, justo ahí”. Extiende la mano y me pone el fotómetro muy cerca de la nariz, después lo acerca y comprueba.
Me pongo a desembalar toda su vida en cajas. Lo único que hizo fue poner en unos estantes como empotrados en la pared, su leoncito de plata de Cannes, dos cabezas de negros talladas en madera que trajimos de un viaje a Kenya (Los negritos, les decíamos) y su colección de Mickeys y Minnies sentados, parados, con maletín azul, en smoking y así. Creo que son las únicas cosas que se llevó de la casa de Olivos cuando se fue, eso y su teleobjetivo Nikon de un metro de largo que es la cosa más impráctica de usar que vi en mi vida. Al lado de los Mickeys puso una foto mía muerta de frío, de espaldas a un canal en Ámsterdam y otra de los nietos de Espantosa Enriqueta que son lo único bueno que debe haber dejado. Por lo demás casi no hay rastros de ella por la nueva casa.
Revuelvo papeles. Pregunto, hago bollo y tiro. Así cien veces. El se divierte con una colección de llavecitas de valijas Samsonite que si mal no recuerdo quedaron en lo de mamá y unos guiones viejos amarillentos con olor a humedad. Yo reviso cajas y, oh sorpresa, encuentro en los bolsillos de una agenda dos paquetitos de Prime grises. Sin comentarios. Los devuelvo a su lugar y cierro la agenda. Mientras escribo el se tira a ver una repetición de los Pumas en la tele y después me pongo a ordenar. Limpio despiadadamente con Cif.
Lo espío y veo que se quedó dormido. Es raro. A veces dudo si fui una buena hija, si estamos en paz. El pulmón de manzana es tranquilo. Casi no se escuchan los autos que pasan por Las Heras, y Libertador parece estar a un siglo de distancia. Con el día nublado y frío la gente debe dormir la siesta. Pienso irme en un rato. Todavía me quiero bañar, pintarme las uñas y cambiarme para la fiesta. Toti se despierta, me agradece, me da un beso en cada cachete y uno en la frente . Ahora estamos a $10 de taxi de distancia. Estamos más cerca. Creo.

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Friday, November 14, 2008

Cuando lleve labios coral


Desayuno con clienta en Dandy. En la mesa de al lado está A. Se ve que el tipo vuelve de correr y se sienta acá todos los días; las tres veces que vine lo vi. ¿O son puras coincidencias? A podría haber sido mi ex-cuñado. Qué acidez en el día de la fecha.
Llega mi clienta. A se da vuelta.
-Hago una fiesta mañana. ¿Venís, no?
-Pensé que no estaba convocada. Debe ser esto de que no tengo Facebook por cuestiones ideológicas. No me entero de nada.
-Debe ser eso. Pero estás invitada.
-Ahí estaré. Les digo a las chicas.
En la mesa de enfrente hay dos viejitas casi fosilizadas con rouge color coral (muy popular entre este grupo etario) que se les sale de los límites que marca el mismo labio (como los chicos de jardín que no pueden pintar dentro de la línea). Todo vuelve. Empezás con pañales y la terminás igual. Que acidez. La viejita que me mira no tiene cejas. Se le han ido después de 70 años de depilación compulsiva. Ella decidió que un delineador marrón formando una media curva por encima del ojo es un buen reemplazo. Querría decirle que no lo es, pero tal vez a ella no le gusten mis chatitas de animal print, por ejemplo, o considere que estoy demasiado escotada. La viejita come la medialuna de manteca con cuchillo y tenedor. Me sorprendo pero después me queda clarísimo, si te metés toda la medialuna en la boca se te corre el rouge. Y ya sabemos que el rouge es coral y todo desparramado por la cara le puede quedar como a Ringo Bonavena. No es coqueto, Fifita, no lo es. A mi lipgloss, por ejemplo, se le pueden pegar migas y cada tanto, entonces, tengo que sacar una lengua disimulada y pasarla por los labios (gesto que puede quedar sexy a mi edad, hasta por ahí nomás), pero bueno, el lipgloss es de melón y es apenas rosa y no mancha. Casi da gusto comérselo. Peor es cuando sopla el viento y se te pega el pelo que vuela. Ahí lo tenés que despegar con dedos y hacerte la cool. El sexy gloss pretende ser un imán para el sexo opuesto, es todo mentira marketinera. Es un imán para todo objeto inanimado que pese menos de un gramo. Ya veré qué hago yo cuando lleve labios coral.

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Wednesday, November 12, 2008

Absolutely

S me sirve una copa de Sauvignon Blanc. Helado. Tomo solo una. Hablamos. Luisa entra al living cada dos o tres minutos y nos interrumpe. A mi me divierte. A S la irrita.
-Te vas ya a la cama, te lo dije 100 veces.
-Yo me quiero quedar acá con las chicas grandes.
Luisa se quiere quedar y hacerme peinados. Le gusta agarrarme el pelo y hacerme peinados. A mi me encanta que me toquen el pelo aunque sé que seguramente signifique que tenga que despegarme plastilina y desenredarme con algún producto desarrollado por la NASA.
Pongo Pat Benatar.
-¿Te acordás? 1986 ponele. Lo escuchaba tu hermano.
S baila. Me gusta el vino blanco que me sirve. Nunca lo había probado. También sé que seguramente al otro día me va a doler la cabeza.
Me duele la cabeza. Hago una breve búsqueda. El que busca encuentra y a veces el que busca siempre encuentra lo que quiere encontrar. Busco Hangover y Google me lo confirma así:
From worst to best: bourbon, whiskey, brandy, rum, red wine, white wine, gin and vodka. The British Medical Journal did tests that showed drinking bourbon whiskey is twice as likely to cause a hangover than the same amount of vodka.
The least perilous concoction is vodka.
Siempre lo supe.

Monday, November 10, 2008

My Hips Don´t Lie


A mí, claramente hay temas que me calientan, que me hacen algo que arranca en la cabeza y sigue por la panza y baja, baja. Y hay voces que me hacen pensar cosas raras; escenas de mucha boca y poca ropa. Simon Le bon tiene de esas voces. Deben ser hoy por hoy, más que nada, resabios de estados febriles adolescentes. Porque yo de chica estaba como loca con un hombre mutante que cantaba como Simon Le Bon pero tenía la cara y el cuerpo de John Taylor. ¿Y yo? Yo la pollerita escocesa y el blazer con el escudito como para que se sientan right at home in public school. Yo escuchaba Duran Duran en un walkman amarillo que no sé si era sumergible o simplemente mojable como mi virginal adolescencia.
-Para mí este tema lo están tocando distinto, como más rápido.
Escucho. Don´t say a prayer for me now, save it till the morning after. Escucho lo de siempre.
-¿Te parece?
-Mis caderas no mienten-y se contorsiona.
Me río. La quiero cuando me dice estas pavadas. Yo me contorsiono también, tal vez demasiado. El nos mira bailar y no sé si sufre o se ríe.
-¿Te damos vergüenza ajena? Avisá, eh.
-No, para nada.
Casi termina el tema. La mejor y más grasa frase del pop. Podría haber esperado toda una vida para tener una situación como para poder decirla y hubiese valido la pena. Vale la pena.
Some people call it a one night stand, but we can call it paradise.
La canto. Me desencajo otro poco con Wild Boys, comportándome así como una wild girl y le grito a Simon cuando pregunta:
-Who´s your daddy?
-You are Simen.
Y ojota que le grito Simen, no Simon. Nunca le terminé de agarrar la onda a la letra de Come Undone pero siempre me gustó. Oh, it'll take a little time, might take a little crime, to come undone now. Y como hago con todo, la interpreto como se me canta y yo digo que sí, que nos puede llevar un tiempito desenredarnos, pero que estamos ok.

Friday, November 07, 2008

Hacer tiempo



Hay esquinas que son perfectas y hay otras que están malditas y todo fracasa. La de Voulez Bar es perfecta; ves toda la gente que pasa por Arabe Siria yendo a correr al lago, los que vienen por Cerviño y si te quedás hasta tarde ves a los que vuelven del lagos desde Libertador. Me escapé de la oficina temprano, me senté en la esquina de enfrenta que por ahora está maldita pero ya veremos y como eran las 18.30 “hice tiempo” hasta mi clase de canto. Me gusta “hacer tiempo” porque generalmente hago cualquier cosa menos tiempo, hago lectura, hago que escribo y así. Me pido un cortado en jarrito mitad y mitad (mitá-mitá) y una Corona, yo que jamás tomo cerveza en mi vida. El mozo me mira extrañado y los trae.
-El cafecito- lo apoya en la mesa- la cerveza- la apoya también. ¿los dos son para vos?
Casi le digo que Kristina cambió el horario y por eso la excesiva luz, pero que ya es hora de una cerveza y que yo puedo y además soy grande.
Una vez adentro de mi clase lo compruebo:
Levemente tocada por una cerveza no canto mejor. Simplemente canto, levemente tocada.

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Wednesday, November 05, 2008

Swimming- The Little Wild Mermaid


La foto atrás dice Punta del Este, 1974. Puede estar equivocada pero todo indica que tengo más o menos esa edad. La “prolija” era mi amiga chilena, la de los pelos revueltos que recién sale de la pileta, soy yo. Dos cosas que no han cambiado, creo, pasarme doscientas horas metida en el agua y mi predilección por las toallas blancas, grandes, impecables.
Toti dice que nadaba como un delfín, que tenían que sacarme del agua a los gritos cuando bajaba el sol con todos los dedos arrugados y los labios violetas del frío. Yo solo me acuerdo de cómo las puntas de los dedos me quedaban coloradas de lo que me la pasaba rebotando desde lo bajito hasta lo hondo, me hundía, subía, me hundía, subía. Porque dado mi tamaño yo claramente no hacía pie en ningún lado, estaba obligada a nadar y flotar. A veces, de repente, en el anteúltimo escalón. Me acuerdo de eso y del olor a cloro en el pelo y las puntas rubias, casi verdes. Y de Toti que me hacía coordinar la patada de pecho con la brazada. Así, así, como una ranita, bien. Y vuelta americana y volver a arrancar.

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Sunday, November 02, 2008

Esperando el baño de crema

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A veces hago cosas menos raras, claro. A veces sólo espero el baño de crema en silencio y no canto. Es Jamiroquai por si no se nota, Corner of the Earth. Con guitarra de acompañamiento sale mejor.

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Muñeca Brava

Elijo el mandatory look para recital que concluyo es jeans, musculosa blanca y All Stars. Hace calor. Vuelvo de lo de amigo en un taxi, tarde. Las cuatro horas parada hacen cosas por la espalda de una a esta edad. Mi amiga yogui dice algo acerca de la postura y que los millones de años de evolución todavía no lograron que la especie ande cómodamente en dos patas. No mucho más cómodos que el homo erectus, que el cuerpo todavía no perfeccionó su diseño, que faltan años de evolución. Le cuento a mi amigo mientras salimos del recital entre las hordas teens que no parecen quejarse, el se agarra la cintura con dos manos y dice algo como que después de tantas horas parado, indefectiblemente te duele la espalda, que eso prueba el diseño imperfecto.
En el taxi por Cabildo el tachero se pelea con otro auto y una pendeja en el asiento de atrás grita cosas mientras opera el vidrio automático del BM grasa al que está subida. Los perdemos porque putean y aceleran. No me meto, estoy en otra. Los veo entrar en el Viaducto Carranza a toda velocidad y pienso que la chiruza ordinaria con ínfulas se debe creer Lady Di entrando en el túnel D´Alma.
Y se pronuncia Dalmá si querés, chiru, por si no sabés francés, no Dalma, como Nerea Maradona.

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